〈Kim Bu-jang〉, la serie de SBS estrenada el 26 de junio, firmó un 21,6% de audiencia en su cuarto episodio, emitido el 4 de julio, según Nielsen Korea, y se situó además como la serie no inglesa más vista del mundo en Netflix. Basada en el webtoon homónimo, la trama sigue a Kim Bu-jang (So Ji-sub), un ex agente de operaciones intercoreanas conocido en la historia como “el padre de Min-ji”, que sale a buscar a su hija Min-ji cuando ella es secuestrada. La presencia carismática de So Ji-sub, la química con sus compañeros Yoon Kyung-ho y Choi Dae-hoon, y la capacidad de la serie de abordar los elementos más corrosivos de la sociedad sin renunciar a toques de humor definen 〈Kim Bu-jang〉. Los periodistas de CinePlay también la han visto y compartimos a continuación nuestras impresiones tras cuatro capítulos.

Seong Chan-eol
¿De verdad quiere tanto Kim Bu-jang salvar a Min-ji? / ★★★
Al ver 〈Kim Bu-jang〉 uno se plantea: “¿soy el único al que le preocupa Min-ji?”. En la pantalla, Kim Bu-jang (So Ji-sub) llega a tomar una decisión tan drástica como la de empuñar un arma por su hija Min-ji (Seo Su-min). Sin embargo, la forma en que rastrea el paradero de Min-ji resulta curiosamente pausada. Incluso cuando debería volcarse en obtener información con una determinación del tipo “me los como a todos salvo los dientes de oro”, suelta frases excesivamente sentimentales, como que “no hay palabras para nombrar a un padre que ha perdido a su hijo”. Esto no es tanto un fallo del personaje como una elección de la dirección de la serie. El eje principal de la trama es “Min-ji ha sido secuestrada”, pero, debido a las circunstancias complejas de Kim Bu-jang, la narración se dispersa hacia historias sobre el Ejército del Norte, la Oficina de Misiones Especiales, Joo Gang-chan (Joo Sang-wook) y Geum I-ppal (Jo Bok-rae), entre otras, que se suceden de manera algo rutinaria. Así la historia pierde empuje y da la sensación de posponer constantemente su avance. Además, hablando sin rodeos: por más que la ficción permita licencias, la representación de la Oficina de Misiones Especiales resulta tan estridente que provoca la risa. Los agentes con chaquetas de cuero que parecen uniformes y el particular vestuario de Kang Guk-chul (Won Hyun-joon), que recuerda a 〈Ya-in Sidae〉, son, honestamente, un auténtico detonante de risa. Al final, ver 〈Kim Bu-jang〉 es como subirse a un coche sin saber el destino: el paisaje por la ventana está bien, los compañeros de viaje son agradables y la radio suena bien, pero ¿de qué sirve si al final nadie sabe adónde vamos? Esa indecisión impide disfrutarla plenamente. Irónicamente, los momentos más absorbentes de esta seria y tensa producción son cuando aparecen Seong Han-su (Choi Dae-hoon) y Park Jin-chul (Yoon Kyung-ho); con ellos la serie cobra vida.


Joo Seong-chul
La fuerza bruta que impone el trío So Ji-sub, Yoon Kyung-ho y Choi Dae-hoon / ★★★
〈Kim Bu-jang〉 es una serie que avanza con la energía que da la experiencia. Como en 〈Ajeossi〉 (2010), So Ji-sub encarna al hombre tranquilo que actúa con contundencia; Yoon Kyung-ho y Choi Dae-hoon, que aparecen con atuendos de marines y con dobok de taekwondo, completan un trío de intérpretes de gran simpatía cuya presencia sostiene buena parte del espectáculo. En particular, la actuación física de So Ji-sub impresiona. Desde su papel como Jihyeong-do, jefe de ventas del segundo departamento en la película sobre sicarios 〈Hoesawon〉 (2012), hasta su retrato del matón Choi Chil-seong en 〈Gunhamdo〉 (2017), donde protagonizó una escena de acción detallada y poderosa con el trabajador coreano Song Jong-gu (Kim Min-jae) en un baño, So Ji-sub ha mostrado una evolución en su capacidad para las escenas físicas. También en la serie de Netflix 〈Gwangjang〉 (2005) dejó imágenes que sugieren que el actor tiene gran físico para la acción. Me sorprendió la soltura de Yoon Kyung-ho en las escenas de lucha: su constitución no aparenta estar hecha para la acción, pero ejecuta movimientos complicados con notable flexibilidad. Cabe recordar que él ya participó en 〈Gunhamdo〉 con un papel de matón y que fue parte de una secuencia de escape climática junto a So Ji-sub. Choi Dae-hoon, cuyo recorrido va desde el “tío Hak” en 〈Pokssak Soksasseuda〉 (2005) hasta recientes apariciones en la serie de Netflix 〈Wonderfuls〉 (2026), aún debe demostrar más en lo que respecta a la acción. En 〈Wonderfuls〉 su interpretación de un adepto de secta hipnotizado, que finge estar hipnotizado para ocultar su identidad, fue notable. Pero, por ahora, aparte de los evidentes dobles en las escenas de taekwondo y de una secuencia en la azotea en la que camina con el dobok puesto y dispara, quedan pocas escenas de acción memorables; en algunos casos ese exceso de solemnidad roza lo cómico. Por otra parte, no es necesario reproducir fielmente todas las características del webtoon original: el sombrero fedora de Kang Guk-chul, director de la Oficina de Misiones Especiales, o la chaqueta de cuero con hombreras de Jeong Sang-a (Son Na-eun), que inicialmente aparece como empleada en el banco Sangsaeng Savings Bank y luego se revela como agente de la Oficina de Misiones Especiales y que incluso se preocupaba por el regalo de cumpleaños de la hija de Kim Bu-jang, sería mejor que se guardaran ordenadamente en el armario.


Kim Ji-yeon
Un noir torpe, montado con escenas muy “cool” / ★★☆
La serie está llena de secuencias de “máxima tensión” en lugar de jugar con contrastes; es un festival de escenas intensas sin respiro. Para algunos espectadores eso será una virtud, para otros un defecto. 〈Kim Bu-jang〉 parece haber elegido el impacto visual por encima de la construcción narrativa. La trama reúne secuestro, tráfico de órganos, jóvenes delincuentes inimputables, matones a sueldo, violencia escolar y abusos de conglomerados; en suma, una especie de “colectivo de violencia”. Por eso cada escena explota: se rompe, se dispara, se golpea; lo visual es llamativo y dinámico, mientras que la historia se apoya en arquetipos cómodos. Aun así, 〈Kim Bu-jang〉 contiene réplicas inesperadas y momentos cómicos surgidos del ritmo y la respiración del diálogo. ¿Tendrá que ver con que el guion lo escribió Nam Dae-jung, director que ya demostró en la película 〈30il〉 cómo romper clichés con humor? En una habitación oscura, donde en la casa de al lado se practica el tráfico de órganos, un personaje suelta la frase “Hong-sik pidió macarons y luego lo canceló” y provoca una sonrisa entre los espectadores; o la réplica de Geum I-ppal (Jo Bok-rae): “No te limites a fotografiar el cadáver, hazte un selfie. ¿Sabes qué es una foto de verificación?”, seguida por la respuesta de Sang-man (Kim Dae-han): “¿O sea que me pides que fotografíe al cadáver y luego me haga una foto a mí?”, y el intercambio posterior de Gang-min (Kim Yoon-bae): “Que te fotografíe a ti y al cadáver, ¿me oyes, cabrón?”. La complicidad cómica de Yoon Kyung-ho y Choi Dae-hoon es evidente, y el ingenio del guionista brilla incluso en réplicas que podrían haber pasado desapercibidas.





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