La actriz de máximo nivel en Hollywood “Zendaya” se enfrenta a una ola de repercusiones internacionales tras descubrirse que el adorno que llevó en un acto promocional de la nueva película del prestigioso director Christopher Nolan, “Odyssey”, es en realidad una pieza arqueológica de la antigua Persia, datada hacia el 700 a. C. El asunto, más allá de tratarse de un simple elemento de moda, ha derivado en una discusión de calado: la comercialización de un legado histórico y el consumo con tintes imperialistas.
![Los pendientes de la antigüedad iraní que llevaba Zendaya [AP=Yonhap: reventa de la foto y prohibición de bases de datos]](https://cdn.www.cineplay.co.kr/w900/q75/article-images/2026-07-22/efd74981-35f3-419c-82bf-e325e0035ec8.jpg)
Destino a contratiempo de la “Joya de Zivie”… ¿Herencia de la humanidad o utilería del photocall?
Según informó el diario británico “The Guardian” el 21 de este mes (hora local), los pendientes en cuestión se consideran parte de la “Joya de Zivie”, excavada en 1947 en el noroeste de Irán. Tras pasar por el contrabando en el mercado de antigüedades de la década de 1960, aquella infortunada pieza se dispersó entre museos de todo el mundo y coleccionistas privados. El año pasado, volvió a salir a la luz cuando la galería “Baron London” la adquirió.
La reacción del mundo académico es fría. La historiadora del arte de origen iraní, “Sussan Babaie”, criticó con dureza: “Esta preciosa pieza no es un accesorio para adornar la alfombra roja; es un patrimonio cultural y un legado mundial de toda la humanidad”. Añadió que la contribución cultural con la que el Irán antiguo enriqueció a la humanidad ha sido “raptada en el aire y desnaturalizada” por la lógica del capitalismo.
El punto álgido de la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán, en el momento actual, destapó la mecha de la polémica. El profesor “Sussan Babaie” señaló: “Es especialmente desolador que, en un contexto en el que el capital estadounidense presiona a Irán, la antigua pieza cultural iraní se embellezca en un escenario de gran capitalismo como es Hollywood”.
Ante las fuertes críticas, la parte de “Baron London” se ha puesto a la defensiva. La galería sostuvo que “la intención esencial del préstamo no es en absoluto comercial” y agregó: “Queríamos que el público volviera a reconocer el profundo legado cultural y artístico de Irán, una herencia que hoy se consume únicamente a través de un lente estrecho de la política contemporánea”. Aun así, todo apunta a que el debate internacional en torno al consumo ético de bienes culturales no se apagará fácilmente por el momento.

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