«Gyeongju Gihang»: el giro a sangre de Lee Jeong-eun y Gong Hyo-jin… El fruto de una espera de 8 años
La ganadora del Premio del Público en la 24ª edición del Festival de Cine Coreano de Florencia, detrás de un viaje en familia aparentemente entrañable, un inquietante drama de venganza
![En la sala de cine Lotte Cinema World Tower, en Songpa-gu, Seúl, rueda de prensa de la película «Gyeongju Gihang» Actor Byun Yo-han (de izquierda a derecha), Lee Yeon, Park So-dam, Gong Hyo-jin, Lee Jeong-eun y el director Kim Mi-jo saludan a los medios [Yonhap]](https://cdn.www.cineplay.co.kr/w900/q75/article-images/2026-08-13/94f2573d-891a-4358-817c-8c239674fd47.jpg)
Una unión que va más allá del dolor de la pérdida, abre el telón
Las cuatro hijas que se agrupan bajo el nombre de familia han roto tras 8 años un largo silencio y han desenvainado un filo frío. La rueda de prensa de la película «Gyeongju Gihang», celebrada el día 13 en la sala de cine Lotte Cinema World Tower, en Songpa-gu, Seúl, fue mucho más que una simple presentación de un nuevo trabajo: sirvió para comprobar el intenso derroche actoral de los intérpretes, que convirtieron una profunda sensación de pérdida en una venganza a sangre. En el acto, estuvieron presentes «Lee Jeong-eun», que sostiene el centro del relato, junto con «Gong Hyo-jin», «Park So-dam», «Lee Yeon» y «Byun Yo-han», además del «director Kim Mi-jo», quien alzó la mirada sobre el mensaje de fondo que encierra la obra.
«Gyeongju Gihang» retrata el viaje de cuatro madres e hijas que, para celebrar el cumpleaños de la hija menor «Gyeongju», que hace 8 años no pudo regresar jamás de un viaje escolar, se ponen camisetas de equipo a juego y se dirigen a Gyeongju. A simple vista parece una escapada familiar corriente y entrañable, pero en la cajuela del furgón hay atado un hombre de identidad desconocida. Ese extraño acompañamiento introduce una tensión helada en medio de la rutina y ya desde temprano ha demostrado la singularidad de su propuesta al alzarse con el premio del público en el 24º «Festival de Cine Coreano de Florencia» en 2026.

El afecto maternal, germinado en el colapso de la vida cotidiana
Lee Jeong-eun, que interpreta a la madre «Ok-sil» y constituye el eje de la familia, dibuja con detalle íntimo cómo una tragedia se va adueñando de un hogar. «Me fijé en el proceso por el que, tras un accidente fortuito, el marco que representa la familia se va derrumbando», dijo. «Quise expresar esa maternidad que, al tomar como motivo el sufrimiento que afrontan quienes quedan atrás en un proceso judicial real, no tuvo más remedio que escoger un viaje extremo: la venganza para seguir viviendo».

Un final que supera la imaginación: soportar el peso de la hija mayor
Gong Hyo-jin, que da vida a la hija mayor «Jang-ju», mostró un orgullo rotundo por el desenlace de la obra. «La última secuencia no la pude ver allí mismo en el rodaje, y por eso me mantuvo con una curiosidad constante», explicó. Y añadió: «Espere un final impactante que va más allá de lo que el público pueda imaginar». Además, dedicó elogios sin reservas a «Lee Yeon», que llevó a la perfección el papel de la hija menor, y demostró en el acto un vínculo fraternal cálido que no se alcanza a ver en la película.

El reverso de la segunda hija, apartada: un personaje completado con el detalle
Park So-dam, que interpreta a la segunda hija «Yeong-ju», visualizó la carencia del personaje mediante una transformación externa afilada, con un peinado marcado y unas gafas angulosas. Aunque en el seno de la unión familiar se siente también una sensación de aislamiento extraña, él afinó con precisión la psicología particular de la segunda hija. «La Yeong-ju que interpreté parece, por fuera, de acero hasta el infinito, pero en realidad es alguien con un interior que es de los más frágiles y fáciles de herir», afirmó, ofreciendo un análisis del personaje con múltiples dimensiones.

La venganza, espada de doble filo: ira y tristeza de la tercera hija
Lee Yeon, que encarna con fuerza a la tercera hija «Dong-ju», aportó una lectura aguda sobre la esencia de la venganza. «Al final, la venganza es un acto destructivo que hiere no solo al otro, sino también hasta el propio corazón», definió. Recordó además: «Mientras observaba de cerca la ira y el dolor de la «Ok-sil», que logra reprimir el miedo extremo, sentí una profunda empatía». Asimismo dejó una advertencia rotunda: «Quisiera que el sufrimiento y la resonancia que se transmiten más allá de la pantalla no se evaporen como si fueran únicamente emociones unidimensionales, como el catarsis o la tristeza».

Otra mirada para encararse a la tragedia
Byun Yo-han, que en la historia aporta un punto de inflexión importante, añadirá hondura al relato con su sólido oficio interpretativo y ofrecerá al público una inmersión de múltiples dimensiones.

Una mise en scène inigualable, tallada con una dirección meticulosa
El director Kim Mi-jo, que sostuvo el megáfono, demostró que no se limita a seguir la gramática de un thriller convencional: se adentra con precisión en las dolencias de la sociedad coreana y en el reverso del familismo.

Un nuevo horizonte del thriller a la coreana: nace un drama de venganza bien hecho
«Gyeongju Gihang» ya tiene preparado el momento de lanzarse con preguntas inquietantes a los espectadores. El recorrido a sangre de los implicados, que abrirá un nuevo horizonte para el drama de venganza bien hecho, promete el impacto que pueda generar en la cartelera.

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