
Tras generar innumerables obras derivadas y convertirse en un fenómeno cultural de Internet, el creepypasta Backrooms da por fin el salto al cine. El director Kane Parsons se inspiró en una fotografía y en el texto original publicados en la comunidad estadounidense 4chan para crear en 2022 su serie web. El vídeo inicial de 9 minutos, 〈Backrooms (found footage)〉, llevó la propuesta a una dimensión artística y acumuló 79,310,000 visualizaciones, lo que disparó su notoriedad. La película 〈Backrooms〉 adapta esa serie web a formato largo. Como buen ejemplo de espacio liminal —lugares que, siendo familiares pero físicamente vacíos, generan una sensación extraña y ajena—, el film provoca de principio a fin una inquietante familiaridad y un terror indefinible. Su oscuridad se disfruta mejor en una sala de cine.


Clark (Chiwetel Ejiofor), propietario de una tienda de muebles en decadencia, recibe tratamiento psicológico tras un conflicto con su mujer. El abandono de ella fue el detonante decisivo de su terapia, pero no lo explica todo. Frustrado por no haber cumplido su sueño de ser arquitecto y convertido en el dueño de una tienda de muebles en las afueras del barrio, pierde día a día la motivación y deja que la rutina sin sentido le arrebate el control de su vida. Mary, la terapeuta de Clark (Renate Reinsve), le ofrece herramientas para recuperar la motivación y romper ese círculo vicioso. Ella, sin embargo, tampoco ha logrado desprenderse del trauma de la memoria: de niña presenció cómo, por un proyecto de desarrollo en la periferia, demolieron la casa en la que vivía. Un día, Clark descubre en su tienda un espacio desconocido y decide adentrarse en él; tras dejar un mensaje, desaparece. Mary, al encontrar ese mensaje, entra también en ese lugar para buscarlo.
‘Backrooms’: la unión entre la pesadilla y el inconsciente

El escenario principal de la película, el denominado 'Backrooms', es un pasillo vacío sin fin, rodeado por paredes amarillas bajo la luz de fluorescentes. Clark se siente sobrecogido por la imagen inquietante del lugar que tiene ante sí. Paredes de alturas desiguales y puertas cuadradas y estrechas que aparecen de forma inesperada desorientan el sentido de la dirección del espectador y sumen al público en un terror onírico, como si avanzara perdido dentro de un sueño. De este modo, el director Kane Parsons reproduce fielmente el espacio de la fotografía original en su propia versión del Backrooms. A la vez, ese Backrooms nace también de sus recuerdos, de sus sueños y de su inconsciente.


De niño, Kane Parsons se sintió atraído por la atmósfera de los lugares abandonados mientras veía vídeos grabados con GoPro que mostraban a personas recorriendo ruinas. Luego se fascinó por espacios deshabitados pero todavía presentes: recovecos de instalaciones industriales, almacenes, salidas de emergencia, oficinas vacías y centros comerciales que han quedado sin apenas visitantes. En la adolescencia llegó a explorar personalmente lugares abandonados y espacios industriales. Las impresiones que quedaron en su memoria se filtraron en el diseño desolado y silencioso del Backrooms. En particular, la imagen de la piscina del Backrooms proviene de una pesadilla que tuvo. Estas imágenes generan una sensación surrealista al superponer huellas del pasado sobre el espacio presente.

El Backrooms de Kane Parsons funciona también como un espacio de desplazamiento y condensación, como si desplegara el reino onírico de Freud. El psicoanalista Sigmund Freud explicó que en la materialización de los deseos inconscientes en la superficie del sueño operan procesos de desplazamiento y condensación. La condensación combina múltiples pensamientos, recuerdos e imágenes potenciales en un solo elemento concentrado, mientras que el desplazamiento transfiere el foco emocional y la energía del objeto originario a otro objeto no relacionado en un proceso de significación. En el Backrooms, el miedo al abandono y la soledad existencial de Clark —una ansiedad vinculada con haber sido dejado por su esposa— se manifiestan desplazados en imágenes de espacios abandonados y en objetos esparcidos sin orden. Las imágenes desplazadas convierten objetos comunes y familiares en extrañas composiciones que provocan desazón. Esa extrañeza desplaza el foco del miedo de una amenaza directa hacia la distorsión del espacio circundante. Asimismo, los muebles que en la tienda de Clark estaban ordenados se reconfiguran dentro del Backrooms como una imagen condensada: pilas amontonadas. Las criaturas de aspecto grotesco formadas por la fusión de múltiples rostros —los llamados 'Still Life'— son también producto de la condensación. A través del desplazamiento y la condensación, la imagen del espacio distorsionado alberga la esencia del espacio liminal: la capacidad de volver extraña a aquello que antes era familiar.



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