[Foto&] Choi Min-sik pasa de “Oldboy” a “El chico de la última fila”, con actuación de lujo y la mirada de un maestro

El papel del profesor, atrapado entre la celotipia y la frustración. Elogia con insistencia al joven Choi Hyun-wook, de 40 años menor; el credo actoral del maestro que busca la autenticidad por encima del éxito de taquilla

El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]
El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]

El peso de la lengua que conduce a la catástrofe, de “Oldboy” a “El chico de la última fila”

El actor Choi Min-sik, que protagoniza la serie original de Netflix “El chico de la última fila”, reaviva el intenso poso que dejó en la historia del cine coreano la obra monumental “Oldboy”. El hombre que perdió la lengua por una sola frase lanzada sin pensar aparece, en este nuevo trabajo, como un intelectual de mediana edad que, una vez más, se precipita hacia el desastre total de su vida por culpa de un lenguaje no controlado.

Choi Min-sik identifica como tema central que atraviesa ambas obras el pecado construido con la boca: es decir, el “karma”. Al recordar que se echó a reír con la sentencia lapidaria del público —“aunque le cortaran la lengua, aún así movía mal la boca y arruinaba la vida”—, abordó en profundidad la trama de destino trágico que encierra esta producción. En particular, si la obra partía de la pieza teatral original y la película del mismo nombre de François Ozon exploraban los límites entre la mirada morbosa y el arte, esta serie se reinventa como un thriller de suspense inconfundible al vestir con un tono coreano propio: “la calamidad que trae la palabra”.

El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]
El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]

Anatomía de un interior abyecto, la mirada del maestro que penetra la naturaleza humana

En esta obra, que reinterpreta la obra teatral de Juan Mayorga, Choi Min-sik asume el papel del escritor fracasado y profesor de literatura coreana “Heo Moon-oh”. La historia, que arranca obsesionada con el talento del alumno Lee Kang (interpretado por Choi Hyun-wook), que se sienta en la última fila del aula, se transforma en una venganza personal contra el antiguo compañero de universidad Kim Soo-hoon (interpretado por Heo Jun-ho), que había sido objeto de admiración y también de odio, y suelta así el preludio de la perdición.

Choi Min-sik, a través del personaje “Heo Moon-oh”, desentierra la vergüenza más honda del interior humano. Al proyectar sin concesiones el “complejo de inferioridad”, el sentimiento de derrota y el crudo rostro de la “celotipia” —una emoción que ya no tiene freno—, experimentó un catarsis actoral. Además, el ritmo de actuación, asfixiante e implacable, junto al joven “Choi Hyun-wook”, de 40 años menos, intensifica al máximo la tensión del drama. Choi Min-sik aseguró que, a pesar de su corta edad, el prometedor actor le mostró una fuerza de control abrumadora y reconoció que recibió una potente sacudida que le llevó a revisar su propio pasado.

El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]
El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]

Un conjunto que trasciende generaciones y el paso de un gran actor que rompe prejuicios

A diferencia del profesor cascarrabias que en la ficción se agrupa en el empecinamiento y el egoísmo, el Choi Min-sik de la vida real es flexible y arriesgado. En las paradas de promoción en directo de “Exhuma”, que escribieron la leyenda de los diez millones de espectadores, el servicio de fans sin vergüenza mostrado por el gran actor que ya pasó los sesenta años atrajo el aplauso de un público que va más allá de las generaciones. Es un momento en el que se adivina claramente su filosofía: priorizar por encima de todo la “autenticidad” con la que se conecta con los espectadores, más que el juicio de los demás o el qué dirán.

Aplaude la seguridad de los actores jóvenes y afirma que disfruta la sinergia con ellos, y que recibe un estímulo nuevo en la actitud de los más jóvenes, que no se encogen y se expresan con flexibilidad.

El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]
El actor Choi Min-sik [Cortesía de Netflix. Prohibida la reventa y el uso en bases de datos]

Autenticidad por encima del éxito de taquilla, la categoría del maestro que completa una sinfonía

Choi Min-sik comparó el rodaje de “El chico de la última fila” con la interpretación de una sinfonía perfecta en la que las frases, cargadas de hondura literaria y no tratadas como simple actuación, llegan como si fueran una sola nota. La certeza de que, si uno tocaba solo siguiendo las indicaciones de la partitura, se acabaría componiendo una obra magnífica, también es un elogio a la abrumadora completitud del guion.

No puede ignorar la atención del público, pero su determinación es clara: no se dejará atrapar solo por los resultados de taquilla. El destino al que llega el maestro que ha vivido tanto la amarga experiencia de numerosos films de diez millones como el fracaso en taquilla termina siendo, en última instancia, la felicidad en el proceso de trabajo y la “autenticidad” de la obra. Reafirma una vez más que sus pasos firmes, orientados a la esencia más allá del éxito comercial, constituyen una raíz sólida que sostiene el cine de Corea.

“Al ir haciendo años, me viene la idea de cuántas buenas películas más podré hacer. No puedo evitar fijarme en lo que piensa el público, pero si me limito a mirar el parecer del público, acabo siendo como Heo Moon-oh. Tiene que ser posible que yo me sienta feliz con este trabajo, y por eso estoy muy feliz de haber elegido ‘El chico de la última fila’. He hecho también una película de diez millones y también una que tocó fondo, pero lo más importante es mi satisfacción y mi autenticidad”.

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