Primeras impresiones de 〈Hope〉: un despliegue visual milimétrico, ¿virtud y límite?

〈Hope〉 póster
〈Hope〉 póster

Resulta curioso: ¿tanto poder tenía el título? Presentada en Cannes y revelada en Corea en un pase de prensa y distribución el 6 de julio, 〈Hope〉, la nueva película de Na Hong-jin diez años después de 〈Gokseong〉, llegó al pase con las expectativas que su nombre sugiere: la ‘esperanza’ del cine surcoreano. Para el equipo de producción será una carga enorme, pero es inevitable: reúne a un reparto de lujo —Hwang Jung-min, Jo In-sung y Jung Ho-yeon— y a intérpretes internacionales como Taylor Russell, Cameron Britton, Alicia Vikander y Michael Fassbender; se trata además de una superproducción concebida como gran apuesta comercial del estudio.

La película deslumbra por su acabado visual y rebosa energía. Más que un hexágono perfectamente equilibrado, 〈Hope〉 se aproxima a la figura de un ‘especialista’ cuyas caras concretas rompen el techo y se proyectan hacia el espacio; ese perfil convive con todos los reclamos para atraer al público.


Corre, salta y arremete: una visión visual impecable

〈Hope〉 arranca cuando en el puerto de Hopo aparecen señales de peligro de forma súbita. Se encuentra el cadáver de una vaca y, para capturar aquello que la atacó, el jefe de la comisaría Beom-seok (Hwang Jung-min) y el joven del pueblo Seong-gi (Jo In-sung) registran por separado el pueblo y el bosque. En ese proceso los dos se topan con una criatura insospechada y, con la incorporación de la agente Seong-ae (Jung Ho-yeon), luchan con ahínco para proteger la localidad.

〈Hope〉
〈Hope〉

Lo más singular de 〈Hope〉 es que no dedica tiempo a mostrar síntomas previos: no hay ese preludio habitual. La película comienza de inmediato con la premisa de que ‘algo ha aparecido en el pueblo’. Quiénes son estas personas, dónde están o en qué momento ocurre eso solo se deduce por los diálogos y las acciones de los personajes, y en un registro muy cotidiano, casi de pasada. Si se la concibe como una película de desastres, omite lo habitual: no nos detiene a describir la vida de los personajes ni a mostrar de forma pormenorizada cómo la catástrofe desmorona esas vidas. Ese encuentro con una amenaza que supera cualquier previsión remite a la sensación de absurdo del mundo que ya vimos en 〈Gokseong〉.

〈Hope〉
〈Hope〉

Al prescindir de explicaciones necesarias, 〈Hope〉 avanza sin ataduras. Cuando Beom-seok regresa al pueblo se topa con rastros de la criatura que ha arrasado distintos puntos, y continúa la búsqueda. El filme alterna sorpresa y suspense para elevar la tensión, y al mismo tiempo convierte al espectador en compañero de Beom-seok. La cámara tampoco opta por una gramática convencional: se mueve con inventiva. A diferencia de otras piezas del género que suelen encerrar la acción en espacios oscuros y ángulos cerrados, 〈Hope〉 expone de día la desolación de un pueblo a gran angular y transmite así al público el terror que percibe Beom-seok. Incluso en la creciente acción muestra con claridad todos los movimientos de los personajes, permitiendo vislumbrar la energía que de ellos emana.

Al mismo tiempo, 〈Hope〉 tiene pasajes claramente cómicos. Aunque mantiene una seriedad constante, provoca la risa con diálogos o acciones inesperadas. Los personajes —Beom-seok, Seong-gi, Seong-ae— no están entrenados para esa situación, por lo que fallan a veces; ese desajuste produce un humor que Na Hong-jin sabe explotar en momentos desesperados. Aunque en la práctica funciona como una película de tres protagonistas, solo el público puede seguir las andanzas de los tres y, por eso, trazar el contorno narrativo se convierte en otra de las gratificaciones de 〈Hope〉.


Tras la larga carrera, una sensación sutil de vacío al mirar atrás

〈Hope〉 es, ante todo, una película marcada por una visión autoral muy definida. A partir de un plano claro de concepto y estructura, empuja al público sin fisuras. El problema es que esa claridad convierte en visibles también ciertas debilidades.

〈Hope〉
〈Hope〉

La película exhibe una evidente visión visual y, para realizarla, omite intencionadamente elementos necesarios. Se suprimen planos de inserto o líneas de diálogo que en otro filme habrían servido para completar la información, y esa ausencia genera en algunos momentos confusión en el espectador. Esa decisión estética, pensada para preservar el concepto, puede acabar por romper la inmersión.

Además, en comparación con su potente planteamiento visual, la historia muestra un rumbo narrativo algo difuso. Hacia la mitad, el filme revela el contorno general de la narración. En ese tramo, lo que hasta entonces se había dejado en lo desconocido se resuelve, pero hay elementos que permanecen sin despejarse hasta el final y quedan relegados al terreno de la imaginación. Por otro lado, lo que se muestra resulta algo convencional; lo verdaderamente intrigante no queda completamente resuelto y eso puede dejar insatisfecho al público. Deja la sensación de que hubiera sido preferible o mantener el misterio completamente velado o, en su defecto, resolver todos los pasajes necesarios para la trama. Frente al disfrute audiovisual, no queda respuesta alguna a la pregunta de ‘por qué había que contar esta historia’.

〈Hope〉
〈Hope〉

Na Hong-jin adelantó que hará ajustes antes del estreno, y en la proyección hubo momentos en que la banda sonora, los efectos y los diálogos de los actores no estaban bien equilibrados y la palabra no se entendía con precisión. En el contexto se deducen algunas réplicas, pero tratándose de 〈Hope〉, que saca partido del tono de sus diálogos, esos pasajes en que el diálogo se pierde deberán corregirse.

A pesar de esos defectos, el nuevo registro estilístico que presenta 〈Hope〉 merece verse en pantalla grande. Ahora bien, dada la expectación depositada en la obra y la trayectoria que respalda el nombre de Na Hong-jin, es poco probable que satisfaga a todo el mundo. El 15 de julio, cuando 〈Hope〉 se estrene, será interesante comprobar cómo acoge el público la película desde la posición de quien ya la ha visto.

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