El poder cultural del siglo XXI ya no es, como tal, patrimonio exclusivo de los grandes capitales. El fenómeno de “K-pop”, liderado hasta ahora por las megaagencias, afronta una transformación de paradigma de carácter estructural. El “apoyo al salto global para pequeñas y medianas agencias”, puesto en marcha por el Gobierno, no es una mera concesión monetaria: es un experimento sociológico para restaurar la diversidad del ecosistema cultural.
![El grupo femenino Rescene [suministrado por The Muses Entertainment. Prohibida la reventa y la base de datos]](https://cdn.www.cineplay.co.kr/w900/q75/article-images/2026-06-16/3cc01a1e-368c-4464-b7dd-2a7b76694be5.jpg)
Un punto de inflexión cultural que rompe el monopolio del capital
Los 10 equipos seleccionados son un “relato alternativo” capaz de abrir grietas en el mercado mayoritario estandarizado. Con una base material de hasta 300 millones de wones al año, suben al escenario con su “localidad” y su “originalidad” como armas. El apoyo autónomo que elimina las barreras funciona como un catalizador para maximizar el protagonismo de los creadores.

De los márgenes al centro: germina una nueva hegemonía
La trayectoria de “Rescene”, centrada en Estados Unidos y Japón; la de “Tunecks”, que se adentra en India; y la de “Cantbblue”, orientada a construir fandoms de bandas globales, simbolizan la diversificación de los territorios culturales. Como la perspicacia de “Choi Sung-hee”, de la Autoridad de Contenidos y Medios para la Industria, que ve en las “pequeñas y medianas agencias” la columna vertebral del sector, el segundo “milagro de las pequeñas y medianas” solo se completa cuando satisface los deseos microscópicos del público que el gran capital no logra captar.

댓글 (0)
댓글 작성
댓글을 작성하려면 로그인이 필요합니다.
로그인하기