«Alabanza nazi»: Kanye West se enfrenta también en EE. UU. a una posible expulsión

Kanye West, cuyo tour europeo se frustró por sus discursos de odio, choca ahora con la fuerte oposición del mundo político estadounidense y corre el riesgo de perder incluso los escenarios en su propio país

Kanye West [UPI=Yonhap News. Prohibida la reventa y la base de datos]
Kanye West [UPI=Yonhap News. Prohibida la reventa y la base de datos]

El rey del hip hop se desploma: también en EE. UU. peligra su «expulsión del escenario» tras Europa

El rapero Ye (Ye·nombre real Kanye West), que cruzó una línea que no se debe cruzar con el antisemitismo y la apología del nazismo, se encuentra en una situación de aislamiento sin precedentes. Después de haber sido, en la práctica, expulsado del circuito europeo, incluso en su «hogar», Estados Unidos, se enfrenta a una fuerte reacción.

El 22 (hora local), según medios internacionales de referencia como The New York Times (NYT), la clase política estadounidense ejerce una presión total para impedir la celebración de conciertos de Ye. Ina Ortiz Jones, alcaldesa de San Antonio (Texas), trazó una línea tajante a través de su red social: «No podemos permitir que se destinen a un personaje que se dedica a los ‘discursos de odio’ los fondos públicos de la ciudadanía en un equipamiento público».

El espectáculo que estaba previsto para finales de este mes en Tampa (Florida) también quedó al borde del abismo. El senador federal Rick Scott, del Partido Republicano (Florida), envió una carta abierta a las autoridades deportivas de Tampa y exigió con fuerza una revisión total: «Es un grave punto negro ofrecer el estadio —un activo de los contribuyentes— a quien lanza reiteradamente retóricas potencialmente mortales para el público».

La reacción estalló antes de su gran gira de conciertos a escala para celebrar el lanzamiento de su nuevo trabajo discográfico, «Bully». Primero, el pasado abril, el Gobierno británico bloqueó de raíz su entrada al país; después, actuaciones programadas en países europeos clave como Francia, Italia y Polonia se fueron cancelando en cadena, como dominó.

Kanye West en un concierto en Países Bajos [AFP=Yonhap News. Prohibida la reventa y la base de datos]
Kanye West en un concierto en Países Bajos [AFP=Yonhap News. Prohibida la reventa y la base de datos]

La caída que él mismo cavó, un «boycott» global que no se enfría ni con una disculpa

La caída de Ye, al que antes se veneraba como un genio, es una tragedia que él mismo se ganó. Abrió el escándalo en 2022 con declaraciones de odio contra los judíos y, finalmente, soltó afirmaciones sorprendentes como «Amo a Hitler» y «Soy nazi», provocando la indignación de la comunidad internacional. Una serie de excentricidades que apoyan el nazismo fue denunciada como un «retroceso histórico» grave, al superar la libertad de expresión.

Ante el aluvión de críticas, Ye dio un paso para evolucionar: este año, en enero, colocó anuncios a toda página en un medio de referencia y expresó su intención de pedir disculpas. También explicó que sus excentricidades se debían a un «trastorno bipolar (trastorno maníaco-depresivo)».

Pero la mirada del público no se limita al desdén: es implacable. La credibilidad se volvió, hace tiempo, papel mojado por el errático modo de actuar de Ye, que repite desde hace años discursos de odio y disculpas endebles. Al final, su interminable sucesión de gestos se convirtió en el detonante de un enorme «boycott» en el que se alinean la industria musical de todo el mundo y el público, y está borrando su escenario.»

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