
Todo es relativo, pero DC Studios goza sin duda de más libertad que Marvel Studios. A diferencia de sus vecinos, que establecieron un universo y se pusieron manos a la obra, DC Studios ha pasado por demasiadas cosas —aunque la mayoría fueran culpa suya— y, ahora que vuelve a trazar un plan a gran escala, ha aprovechado sus propiedades intelectuales de distintas maneras. 〈Joker〉, de 2019, y 〈The Batman〉, de 2022, se convirtieron en emblemas de esa libertad.
Y, en 2026, todo apunta a que 〈Clayface〉 se sumará a ellas. Estrenada el 21 de octubre, 〈Clayface〉 lleva al cine de acción real al villano Clayface, de Gotham, la ciudad donde actúa Batman. A primera vista recuerda a 〈Joker〉, pero, a diferencia de aquella película, ambientada en un mundo completamente independiente, 〈Clayface〉 forma parte, al fin y al cabo, del Universo DC. Y contribuye a él mostrando su lado oscuro, frente al entusiasmo quizá excesivo de las entregas anteriores. Tras verla en un pase de prensa, contamos si este primer spin-off de un villano del Universo DC está a la altura.
Tragedia, venganza y un villano

La historia comienza en el mejor momento de la carrera del actor Matt Hagen (Tom Rhys Harries). Tras dejar atrás un pasado difícil, Matt ha empezado a recibir reconocimiento como intérprete, hasta el punto de ser nombrado en los Óscar en la categoría de mejor actor. Quizá se dejó llevar por el éxito: en una fiesta cae en la tentación de la pareja de un famoso mafioso y acaba metiéndose en problemas. Para él, cuya «cara» es su medio de vida, todo se viene abajo cuando el mafioso le desfigura el rostro. Ni siquiera gana el juicio: termina cargando con una acusación falsa y tocando fondo. En plena desesperación, lee un artículo sobre Caitlin Corr, que ha desarrollado unas «nanocélulas» capaces de propiciar la autocuración al introducirse en el cuerpo, y le suplica que pruebe con él el tratamiento.
〈Clayface〉 se parece a 〈Joker〉 en algo evidente: ambas son spin-offs centrados en un villano. Por mucho que el protagonista sea un villano, cuesta pedir al público que conecte sin más con una mala persona, así que la película ofrece motivos para comprenderlo o compadecerlo, sin excederse. Al igual que Arthur Fleck sufría por su entorno desfavorecido y sus problemas de salud mental, Matt Hagen aparece como alguien que se hizo a sí mismo, pero al que un error pasajero le arrebató todo su futuro. 〈Clayface〉 despierta tanta compasión que por momentos cuesta verla como la historia del nacimiento de un villano. Sin embargo, deja entrever que Matt se vuelve cada vez más obsesivo y pone así un límite a nuestra identificación con él. Al principio parecía que le bastaría con recuperar su rostro, pero empieza a exhibirse deliberadamente y llega incluso a presentarse en la producción de la que lo despidieron. El problema es que el tratamiento no es perfecto y está ligado a su «mente».

Las nanocélulas se presentan como un tratamiento que cura al entrar en el cuerpo y replicar otras células. Es decir, en el mundo microscópico que no vemos, las nanocélulas no solo le han reconstruido la cara: se han integrado en él. Por eso, cada vez que sus emociones se alteran, también lo hacen ellas, y su aspecto cambia por completo. La situación alimenta aún más su obsesión, hasta que acaba excediéndose con el tratamiento pese a la oposición de Caitlin.
〈Clayface〉 aprovecha los cambios físicos de Matt Hagen para generar tensión dramática. La película acentúa una sensibilidad de terror poco habitual en un género, el de superhéroes, que ya puede considerarse mayoritario. No oculta las imágenes más brutales, sino que las sitúa en primer plano: el mafioso le corta la cara a Matt con un cuchillo, vemos una operación de reconstrucción facial y también cómo se le desploma la piel justo cuando cree estar curado. Así, 〈Clayface〉 llega al público como un thriller con cierta dosis del llamado terror corporal.
Parte de un universo, pero independiente como buen spin-off

Uno de los aspectos más llamativos es que, pese a formar parte de un universo narrativo en desarrollo, puede verse sin ningún problema por sí sola. Se dice que 〈Clayface〉 está conectada con la serie de animación 〈Creature Commandos〉, en la que aparece el personaje, pero transcurre antes, así que no hace falta conocerla. Además, la propia película contiene toda la información y el desarrollo argumental necesarios para seguirla sin dificultad. También resulta inteligente que, pese a la tentación de querer repetir el éxito de 〈Joker〉, se concentre exactamente en lo que se propone: el atractivo del terror corporal y de un spin-off sobre un villano. Se aprecian cuestiones que podrían dar pie a un debate social, pero la película no fuerza ese debate; las integra en la historia y deja que cada espectador encuentre sus propias preguntas y respuestas.
También se nota cuánto se ha pensado en las posibilidades de Clayface para provocar miedo y tensión. La película no se limita a explotar la idea de que su rostro cambia: durante el proceso que lo transforma en Clayface recurre a distintas alteraciones del cuerpo para infundir terror. Las vincula, además, con la psicología del personaje y sus interacciones con los demás. El resultado no son solo imágenes impactantes, sino también un escalofriante poso al final.

Tampoco pueden pasarse por alto las interpretaciones. Tom Rhys Harries, sobre quien recae prácticamente todo el peso narrativo y emocional de la película, logra que el público se implique y se inquiete, sin perder de vista esos destellos de maldad propios del villano. Naomi Ackie, a quien conocemos por interpretar a Nasha en 〈Mickey 17〉, encarna a la perfección a Caitlin Corr, una científica cada vez más atraída por Matt y dividida entre la ética y la curiosidad. También aportan fuerza a la película las interpretaciones de los secundarios, entre ellos David Dencik y Ruby Sear como la pareja mafiosa que hace tocar fondo a Matt, además de Eddie Marsan y Max Minghella.
Después de que la anterior entrega, 〈Supergirl〉, dejara un resultado amargo y ya surgieran voces que hablaban de una crisis del Universo DC, 〈Clayface〉 aplaza, al menos por ahora, esas dudas. El nacimiento de un villano que surge de forma natural de la tragedia de un hombre, las grandes interpretaciones que lo realzan y una dirección que aprovecha al máximo las posibilidades del género para mantener la mirada del público fija en la pantalla: me atrevo a afirmar que 〈Clayface〉 se convertirá, junto a 〈Joker〉, en un referente de los spin-offs de villanos. 〈Clayface〉 puede verse desde el 21 de octubre.
※ No hay escena poscréditos.



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