Sin límites para el lenguaje del arte: el universo de obras de Albert Serra II

〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉 y 〈bracket〉La tarde de la soledad〈/bracket〉 se dispararon consecutivamente hasta el número 1 del Top 10 de 〈bracket〉Cahiers du Cinéma〈/bracket».

〈bracket〉Esperando a Sancho〈/bracket〉
〈bracket〉Esperando a Sancho〈/bracket〉

〈bracket〉Esperando a Sancho〈/bracket〉 recoge, de primera mano, el documental que elabora el crítico de cine Marc Peranson sobre el proceso de producción y las anécdotas posteriores de esta película. Peranson, que participó durante cinco días como actor en la isla española de Gran Canaria, escenario del rodaje, fue registrando con detalle un lugar en el que se cruzan sin fronteras el largometraje y el documental: el estilo de long take característico de Albert Serra, el trabajo con actores no profesionales y también la dirección improvisada. Su conclusión es que, escena tras escena, momento tras momento, se resiste a lo máximo que el cine puede permitir contra la estética cinematográfica establecida. Aunque en 〈bracket〉Canto de las aves〈/bracket〉, María —la que aparece ante los Reyes Magos— diga que “enfrentarse a él (quizá a cierto grado del arte) es imposible y carece de valor”.

〈bracket〉Mi muerte como historia〈/bracket〉
〈bracket〉Mi muerte como historia〈/bracket〉

En 〈bracket〉Mi muerte como historia〈/bracket〉, se lanza a una búsqueda extrema que pretende trastocar los conceptos de belleza (lo bello) y verdad. El motivo de planear el encuentro surrealista entre Casanova y un vampiro es, según dijo el propio director, poner en cuestión el enunciado “La verdad es hermosa y lo hermoso es verdad”. Como en las películas anteriores, coloca a Casanova —el protagonista que vaga— en el centro. Y Albert Serra le lanza la provocadora pregunta de si él era un “precursor” en la estética de su época. En realidad, Casanova fue también uno de los mayores intelectuales europeos de su tiempo: atravesó sin fisuras la política y la cultura de la sociedad europea del siglo XVIII, recorrió y experimentó continuamente en toda Europa. La autobiografía 〈bracket〉Mi historia de vida〈/bracket〉, publicada también en el país con el título de 〈bracket〉La tentación de la inmortalidad〈/bracket>, no se limita a relatos amorosos: además, constituye una valiosa fuente que registra con viveza la cultura europea de aquella época.

〈bracket〉Mi muerte como historia〈/bracket〉
〈bracket〉Mi muerte como historia〈/bracket〉

Pero, como siempre, aunque lea y estudie con detenimiento las memorias de Casanova, no hay, en realidad, “un diálogo” traído a colación. Lo único que le interesa es la “ruina” de Casanova. Al haberse pasado la vida vagando por toda Europa en su etapa vespertina, se superpone el tono de “vagar” propio de Albert Serra y, al final, se convierte en víctima: termina sometido a la succión de sangre por parte del vampiro. La “vida” del original queda llena de “muerte”. En medio de la imagen decadente y a la vez refinada con la que se lo tienta, la máxima tensión llena la pantalla. Si antes sus películas eran infinitamente vacías, 〈bracket〉Mi muerte como historia〈/bracket〉 está, de forma abrumadora, colmada. El paisaje de ese deseo y de su agotamiento —el cruce entre Casanova, que soñó con la inmortalidad pero no pudo evitar envejecer en su atardecer, y el vampiro, que sigue vivo pero no envejece— es la prueba de que Albert Serra se va acercando cada vez más al mundo tan al estilo de Luis Buñuel que, entre los directores españoles, prácticamente no puede evitarse admirar.

〈bracket〉Liberté〈/bracket〉
〈bracket〉Liberté〈/bracket〉
〈bracket〉Liberté〈/bracket〉
〈bracket〉Liberté〈/bracket〉

Después de 〈bracket〉La muerte de Luis XIV〈/bracket〉 (2016) y 〈bracket〉Liberté〈/bracket〉 (2019), 〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉 (2022), invitada a la sección competitiva del Festival de Cannes, se colocó de nuevo en el Top 10 de 〈bracket〉Cahiers du Cinéma〈/bracket〉 tras 〈bracket〉Adoración a “el artículo”〈/bracket〉 y, además, fue nada menos que el número 1. Si sus películas tomaron siempre como telón de fondo emocional la España de su país y, aún más, la provincia de Cataluña, 〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉 explora la lucha por el poder político y los problemas de clase que tienen lugar en la Polinesia de dominio francés. En realidad, es un cambio enorme dentro de su filmografía. Además de trasladar el escenario, cuando él había trabajado siempre con actores no profesionales, eligió para el papel de alto funcionario de la película al actor estrella de Francia: Benoît Magimel. Antes, en 〈bracket〉Mi muerte como historia〈/bracket〉, llegó a encasillar como Casanova a un personaje del gran mundo del arte, Vicenç Altaió, autor del libro 〈bracket〉Cultura visual〈/bracket〉, sobre la visión provocadora y creativa del arte contemporáneo de Cataluña desde los años setenta. Pero, en todo caso, también él podía considerarse no profesional, al margen de su fama.

〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉
〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉

Aquí, además, se va adentrando cada vez más en un mundo buñueliano. A simple vista, 〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉 no es una película producida en Francia, pero, por el reparto y también porque sitúa la historia en Francia, recuerda a aquel Buñuel que, ya entrando en la década de los sesenta, creó numerosas obras maestras junto a estrellas como Jeanne Moreau y Catherine Deneuve. Buñuel, profundamente inclinado por los movimientos del dadaísmo y el surrealismo que dominaron la época, mostró también un itinerario de autor: salió de España hacia la París francesa (y entonces dirigió la obra 〈bracket〉L’Âge d’or〈/bracket〉), pasó después a México y regresó de nuevo a Francia. En ese sentido, 〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉 es el 〈bracket〉Burgués de la atracción secreta de Albert Serra〈/bracket〉 (1972). La falsa codicia burguesa que en 〈bracket〉Burgués de la atracción secreta〈/bracket〉 de Buñuel es incapaz de llenarse del todo, se parece al mundo de 〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉: bajo un paisaje bello, se intercambian en secreto encuentros sexuales entre chicos y chicas, y los burgueses franceses siguen ejerciendo un poder colonial corrupto.

〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉
〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉

Mientras suena “I Like Your Style” de Freddy Butler, la escena extraña en la que los empleados indígenas del club bailan desnudos y un almirante con uniforme danza es difícil de describir con una palabra exacta. La imagen, además, de ese Albert Serra que siempre empezaba los relatos en el desierto y que ahora se deja llevar por las olas de la Polinesia para atrapar a la burguesía blanca que practica surf y motos acuáticas es, sencillamente, arrolladora. Por otra parte, la figura del “roler” en 〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉 (Benoît Magimel) también se asemeja a Mathieu (Fernando Rey) en el último film de Buñuel, 〈bracket〉Ese oscuro objeto del deseo〈/bracket〉 (1977): se queda prendado de una criada y mantiene una conducta contradictoria.

〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉
〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉

Bajo un minimalismo extremo, con una narración cerrada y rechazando la actuación aprendida, Albert Serra ha ido repitiendo su desmantelamiento hasta la descomposición. Este cambio puede interpretarse como una desviación de la odisea de Albert Serra, que parte sin fijarse destino; o también como un futuro ya preparado por fin tras encontrar con esfuerzo su destino. En cualquier caso, sorprende que el siguiente título de 〈bracket〉Pacifiction〈/bracket〉 sea 〈bracket〉La tarde de la soledad〈/bracket〉, un documental. Y además, en las dos películas se repitió el mismo golpe de efecto: encaramarse consecutivamente al número 1 del Top 10 de 〈bracket〉Cahiers du Cinéma〈/bracket〉. Cervantes, en 〈bracket〉Adoración a “el artículo”〈/bracket〉, le da a Don Quijote la frase con la que clama hacia el arte: “¡Oh, Dios mío, no me desampares! ¡Dame fuerzas!”. Y entonces Don Quijote descubre que quien dice la verdad recibe recompensa. Así, el periplo de Albert Serra —gritando hacia el dios del arte y buscando tocar la verdad del arte— todavía no ha terminado.


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