Un gran fracaso: lo que Kore-eda Hirokazu quiso contar con 〈La oveja en la caja〉 (1)

〈La oveja en la caja〉
〈La oveja en la caja〉

〈La oveja en la caja〉 es una obra ambiciosa de Kore-eda Hirokazu. Mantiene la narrativa alternativa de familia que ya ha explorado en filmes anteriores, pero al mismo tiempo pretende superar la mirada antropocéntrica y ampliar los límites de lo que entendemos por familia incorporando la naturaleza y la espiritualidad. Además, se desmarca de la imagen consagrada del director como maestro del melodrama familiar y del realismo al poner abiertamente su afición por la ciencia ficción en primer plano; tras 〈Air Doll〉 (2009) vuelve a la ciencia ficción. Sin embargo, su ambición parece haberse quedado en un exceso que acaba resultando mero apetito personal. 〈La oveja en la caja〉 se presentó por primera vez en el Festival de Cannes este año y sufrió críticas duras; quien firma estas líneas tampoco puede ocultar su decepción ante su resultado final. La película conecta con demasiada dispersión grandes temas como la ética de la IA, el duelo y el ecologismo. Como resultado, las escenas que pretenden encarnar la intención del autor no transmiten al espectador la emoción ni la conciencia temática necesarias y terminan convertidas en fragmentos débiles que tapan huecos narrativos. Este desarrollo errático impide rescatar un sentido global para la película. Aun así, la cinta contiene huellas evidentes del intenso trabajo intelectual de Kore-eda. Conviene preguntarse qué quiso transmitir Kore-eda Hirokazu con 〈La oveja en la caja〉, esta ambiciosa obra.


〈La oveja en la caja〉
〈La oveja en la caja〉

La arquitecta Otone (Ayase Haruka) y Kensuke, presidente de una empresa de arquitectura (Daigo Chidori), perdieron a su único hijo, Kakeru, hace dos años. A través de la compañía de alquiler de humanoides 'Reverse', llevan a casa a un humanoide con inteligencia artificial que reproduce a su hijo fallecido: Kakeru (Kuwaki Rimu). Otone desarrolla una dependencia emocional hacia el humanoide, mientras que Kensuke duda en aceptarlo por la culpa de no haber protegido a su hijo. Al mismo tiempo que Otone se esfuerza por completar un encargo arquitectónico, otro trabajo secreto relacionado con Kakeru progresa de forma gradual.


〈La oveja en la caja〉
〈La oveja en la caja〉

〈La oveja en la caja〉 sitúa su acción en un futuro cercano y plantea los nuevos problemas que enfrentan las comunidades familiares en la era de la IA. “¿Es ético reproducir a una persona fallecida mediante IA?”. El director aborda con una mirada crítica esa pregunta, punto de partida de la película. En la película, la pareja Otone y Kensuke selecciona y entrega a la compañía 'Reverse' la voz del niño, imágenes y datos audiovisuales. El humanoide Kakeru, reconstruido a partir de esos datos, es un producto distinto de la esencia del niño: contiene los arrepentimientos y los deseos de los supervivientes proyectados sobre él. A partir de ahí, Kore-eda abandona la mera reflexión sobre la ética de la IA para explorar modos auténticos de duelo y vuelve a preguntarse “¿de quién es el muerto?”. El deseo de reproducir científicamente a un difunto no es una restauración neutra, sino un intento por sustituir la ausencia con una presencia tangible que evita aceptar la pérdida. Por eso la ética de la IA termina siendo, en el fondo, una cuestión sobre cómo los vivos que no logran dejar marchar a un ser querido llevan a cabo el duelo. En realidad, en 〈La oveja en la caja〉 el recurso de la IA y del humanoide funciona más como un umbral y un artificio escénico para desplegar un drama del duelo que como un espacio para una gran meditación filosófica sobre la relación humano–máquina. Esa elección puede decepcionar a quienes esperaban una reflexión filosófica profunda del maestro sobre la IA y el ser humano. Sin embargo, la reflexión del director sobre el duelo deja puntos de interés que merecen ser considerados. Como en sus películas anteriores, esa reflexión vuelve a proyectar una mirada incisiva sobre la sociedad japonesa.


Fe por lo invisible

〈La oveja en la caja〉
〈La oveja en la caja〉

Otone revive la presencia de su hijo ausente al mantener junto a ella la entidad física del humanoide que lo reproduce. Ante la ausencia, ella restituye sensorialmente la presencia del hijo manteniéndolo en el campo visible y palpable: prefiere aferrarse a una figura del hijo que pueda ver y tocar, como si lo encerrara en una caja. Su modo de duelo se ilustra metafóricamente mediante la bola de nieve con la figura del Principito que aparece en la película. Otone quiere aferrar al hijo muerto como quien mantiene encerrada la figura del Principito dentro de una bola de nieve; desea mantenerlo en el campo visible y palpable. En ese sentido, la figura del Principito es equivalente al humanoide Kakeru, una reproducción del fallecido. Por el contrario, Kakeru retira la figura del Principito de la bola de nieve y la coloca en una casa hecha con bloques de juguete, liberándola de las constricciones físicas. Esa escena anticipa asimismo la propia liberación de Kakeru, que se revela en el desenlace de la película.

〈La oveja en la caja〉 póster
〈La oveja en la caja〉 póster

Kore-eda Hirokazu rechaza en la película la forma de duelo que practica Otone y propone, a través del motivo del “cordero en la caja” de 「El principito」, una modalidad distinta de duelo auténtico. En la obra de 「El principito」 el cordero en la caja es fruto de la fe y de la imaginación pura del principito. La caja no es un receptáculo que encierra la ausencia, sino un dispositivo epistemológico que hace presente lo invisible. El cordero no está realmente ‘dentro’ de la caja en sentido físico; existe en la interioridad de quien cree. Pero en la película Otone y Kensuke aceptan la caja como ámbito de la muerte y no creen en la existencia del cordero. Ambos se niegan a aceptar la pérdida y sucumben al deseo de sustituir la ausencia por una entidad tangible. Esa actitud se parece a un intento de poseer a quien ha desaparecido. De este modo, la cinta contrapone vivir con lo ausente por medio de la imaginación y la fe, y la obsesión por fijar a la persona perdida en una forma visible, y traza así con nitidez dos direcciones posibles para el duelo. El director sostiene que para acercarse al duelo verdadero hay que adoptar una actitud que crea que lo ausente existe en un ámbito invisible.

▶ Este artículo sobre 〈La oveja en la caja〉 de Kore-eda Hirokazu continúa en la segunda parte.

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