
Tras superar los 3.000.000 de espectadores en apenas 10 días desde su estreno, 〈Colony〉 es, sin duda, la obra más popular en las salas en este momento. No obstante, al margen de esa popularidad, la evaluación de 〈Colony〉 está claramente polarizada entre elogios y críticas, y esa división quedó patente incluso entre los periodistas de Cineplay que la vieron en pase de prensa. Por eso los redactores de Cineplay han revisado 〈Colony〉 para repasar qué funciona y qué no en la película. Quizá quienes ya han visto 〈Colony〉 se sentirán identificados.
Kim Ji-yeon, periodista

(+) El placer de un thriller claustrofóbico que pone el acento en el terror psicológico, no en el físico
El terror de los zombis suele ser sobre todo físico: rapidez, números, la sensación de que en cualquier momento te arrancarán la carne. Sin embargo, Yeon Sang-ho construye sobre su especialidad —el thriller claustrofóbico— una nueva forma de amenaza. En un espacio hermético que funciona casi como un gran laboratorio, Yeon parece experimentar con un nuevo mecanismo zombi para descubrir cómo provocar un temor extraño en el público. El movimiento de estos zombis, que actúan como una única entidad gracias a la inteligencia colectiva, provoca una repulsión y una inquietud extrañas, casi como el encuentro con un organismo desconocido, anterior al miedo físico de que puedan morderte en cualquier momento.
En ese sentido, las películas de Yeon Sang-ho se parecen a las películas de superhéroes de Marvel. Hay una fórmula familiar, pero Yeon la tuerce con ingenio y consigue, aun sabiendo lo que va a ocurrir, sorprendernos y divertirnos. Gracias a la velocidad narrativa orientada a un único objetivo —la huida—, los fallos en los detalles no resultan tan molestos. Ahí reside buena parte del atractivo del 'cine de héroes' según Yeon Sang-ho.

(-) La representación de los humanos
Si 〈Colony〉 sobresale describiendo una nueva especie «colmena», lo que resulta decepcionante es la representación de la masa humana. Kwon Se-jeong (Jeon Ji-hyun), Han Gyu-seong (Ko Soo) y Gong Seol-hee (Shin Hyun-bin), entre otros, están tipificados para el avance narrativo: o excesivamente altruistas, o defendiendo una causa mayor, o por el contrario claramente egoístas. En un 'cine de héroes' eso puede ser aceptable: un personaje que tiende a ser altruista debe salvar al mundo. Dentro del marco genérico del 'cine de héroes' de Yeon Sang-ho es razonable, pero visto con detalle la construcción de personajes resulta plana y sabe a poco.
Seong Chan-eol, periodista

(+) El impacto de su nueva apuesta visual
Desde el punto de vista visual, no es exagerado hablar de un avance significativo. En un momento en el que el cine zombi va dejando de ser únicamente 'terror' para convertirse en género, los zombis de 〈Colony〉 suscitan miedo por su factura visual. Como corresponde a criaturas inspiradas en organismos en enjambre, el instante en que emiten gritos simultáneos y se «actualizan» es un presagio de terror que solo se siente en 〈Colony〉. Al mostrar ese síntoma, el público comparte el miedo de los personajes en lugar de esperar sus hazañas. Otro elemento impactante de 〈Colony〉 es la secreción viscosa de los zombis. La sangre, como recurso, ha dejado de ser impactante para el género, pero esta mucosidad produce repulsión y, al no ser sangrienta, reduce la crudeza al tiempo que crea una imagen muy memorable. En ese sentido, 〈Colony〉 confirma que Yeon Sang-ho es un cineasta que reflexiona sobre el género y aporta ideas.

(-) Énfasis en el egoísmo, no en la individualidad
Sinceramente, si tuviera que escoger al espectador que más admiró la película y al que más se sintió defraudado, me ofrecería para ambos papeles. Hasta la mitad de 〈Colony〉 estuve maravillado casi en todo momento; desde la parte final, casi todo me causó desasosiego. Cuando el peso pasa de las características del zombi al drama humano, 〈Colony〉 pierde fuerza. El director Yeon Sang-ho declaró que concibió la historia partiendo de la idea de la «individualidad» como rasgo de la condición humana, pero en la película la individualidad roza el egoísmo. No se trata de un concepto que integre las decisiones de los personajes, sino de cómo el egoísmo sin freno de unos pocos lleva al grupo de supervivientes al colapso. Si se dibujara la individualidad con más matices, acaso habría quedado al descubierto la ambigüedad humana que no se deja clasificar en bien y mal: no todo el que hace el mal lo hace siempre, ni el que se sacrifica actúa siempre como un ángel. Todo eso puede permitirse dentro de los clichés del género, pero aun así la representación plana de la masa humana hace que, paradójicamente, sean los zombis 'colmena' los que resulten más fascinantes.
Ju Seong-cheol, editor jefe

(+) La ambición de escribir una nueva historia para el cine zombi
Zombis, jiangsí, vampiros, hombres lobo: todos son producto de la imaginación. No hay base científica que avale que teman a la luz, que sean vulnerables al sonido o que infecten al morder. Cualquier propuesta excéntrica o extrema está permitida si satisface la «diversión». Muchas películas de zombis se han interpretado como metáforas de las masas en la sociedad moderna. George A. Romero, considerado el padre del cine zombi, ya mostró en 〈La noche de los muertos vivientes〉 (1968) esa idea y en la secuela 〈El amanecer de los muertos〉 (1978) introdujo zombis que no abandonaban un centro comercial; esa línea llega hasta Yeon Sang-ho con 〈Peninsula〉 (2020). En 〈Colony〉, donde aparecen zombis que parecen originarios de los simios de 〈El origen del planeta de los simios〉 (2011), da la sensación de estar viendo una película de zombis para la era de la IA: zombis que obedecen normas y actúan con sincronía. Frente al modo de comunicación del nuevo tipo de zombis —como si se comunicaran por telepatía y evolucionaran—, los humanos supervivientes responden con desesperados mensajes por KakaoTalk. Y cuando el filme muestra el «fenómeno ant mill», ese torbellino mortal que se forma cuando el camino se retuerce y siguen al primer individuo sin detenerse, provoca estremecimiento. Por otro lado, entre los muchos detalles que puede ofrecer una película de zombis, la idea de que Hyeon-seok (Ji Chang-wook) fabrique un armazón tipo jige para trasladar a su hermana con dificultades para caminar, Hyeon-hee (Kim Shin-rok), es brillante.

(-) Agujeros de interpretación que no pueden pasarse por alto
Al final, lo que carcome las brillantes ideas y el planteamiento de 〈Colony〉 no son los zombis sino los propios humanos. La conversión del plano horizontal de 〈Train to Busan〉 (2016) en el plano vertical del centro comercial en 〈Colony〉 es una transformación fresca, pero la densidad de personajes y la consistencia del elenco son inferiores a las de 〈Train to Busan〉. En particular, se notan varios puntos débiles en la interpretación dentro del grupo de Se-jeong (Jeon Ji-hyun) que muchos espectadores han señalado. Y, aunque me disculpo con el actor, resulta inquietante que Choi Kwang-il, quien interpreta al ministro del Interior, recuerde de forma excesiva al exministro del Interior Lee Sang-min durante la insurrección de aquel entonces; cuesta decidir si eso juega a favor o en contra.





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