
El clásico del folk horror 〈The Wicker Man〉 (1973) llega restaurado en 4K en la versión 〈The Wicker Man: Final Cut〉 (en adelante 〈The Wicker Man〉) y se estrenará por primera vez en el país el 19 de agosto. 〈The Wicker Man〉 guía al espectador hacia un mundo extraño y ancestral de creencias religiosas; aunque fracasó comercialmente en su lanzamiento, con el tiempo se ha revalorizado como el arquetipo que cimentó el folk horror y se ha convertido en una pieza de culto. En su estreno de 1973, la película se vio mutilada por la arbitrariedad de la productora, que recortó partes de la narración que sostenían su carga temática. Más tarde se perdieron incluso elementos del negativo original, pero gracias al empeño de quienes quisieron restaurarla hoy podemos ver una versión que respeta la intención del director Robin Hardy. Es una ocasión para ver en pantalla grande la fe delirante de 〈The Wicker Man〉 y la inteligencia aguda que sigue resonando en nuestra época.



La isla remota de Summerisle, en Escocia, ofrece un paisaje natural y modos de vida pastorales que se armonizan con extraña belleza. El sargento Howie, de la policía de West Highland (Edward Woodward), llega desde tierra firme para buscar al niño desaparecido Rowan Morrison (Gerry Cowper). Los isleños desconfían en secreto del forastero Howie y comunican cada uno de sus movimientos al señor de la isla, Lord Summerisle (Christopher Lee). Durante su estancia, Howie descubre el reverso oscuro de Summerisle: los habitantes satisfacen sin restricciones sus impulsos sexuales y la isla entera respira una energía sensorial. Conforme se suceden escenas de inquietante extrañeza en Summerisle, se aproxima la grandiosa fiesta del mes de mayo.
La esencia del folk horror

La película de Robin Hardy 〈The Wicker Man〉 se considera, junto a 〈Witchfinder General〉 (1968) y 〈Blood on Satan's Claw〉 (1970), parte de la "trinidad profana" que sentó las bases del folk horror. Este subgénero del horror representa la desorientación del hombre moderno frente a paisajes ancestrales y ritos colectivos de la comunidad, y cuestiona los límites de la normalidad mediante el contraste entre lo cotidiano y lo extraño. Suele seguir la trama de un urbano —a menudo un académico o un agente de la ley— que viaja al campo y queda atrapado en una conspiración pagana. Antes de rodar 〈The Wicker Man〉, Hardy estudió en profundidad la obra de James Frazer, 「La rama dorada」, que aborda los orígenes de la magia y las religiones antiguas. Interesado en la cultura celta y las creencias folclóricas aún presentes en Gran Bretaña, Hardy plasmó en la película una cultura religiosa ancestral que había dado paso al cristianismo, mostrándola como una comunidad viva. El resultado influyó de forma notable en cineastas posteriores como Ari Aster y Robert Eggers. En particular, 〈Midsommar〉 de Ari Aster comparte muchas similitudes en planteamiento y argumento con 〈The Wicker Man〉, y fue decisiva para recuperar el folk horror en el siglo XXI mediante una reinterpretación contemporánea.

En 〈The Wicker Man〉, Howie, defensor de los valores de la civilización moderna, queda aislado en la isla y confronta la locura colectiva de una comunidad que venera religiones y saberes antiguos. Firme seguidor de la ley y de los valores cristianos, Howie desprecia a los habitantes de Summerisle por su rechazo al cristianismo, su conducta sexual desinhibida y su dependencia de supersticiones, considerándolos salvajes bárbaros. Sin embargo, en esa reacción subyace la vieja cultura de clases británica que reaparece una y otra vez en el folk horror: el miedo de la clase media británica hacia los pobres y la gente rural se proyecta en el propio temor de Howie. Movido por su fe cristiana, intenta corregir lo que considera inmoral en la forma de vida de los isleños; su arrogancia impide la verdadera comunicación y conduce a un desenlace en el que acaba convertido en chivo expiatorio.
La película captura el clima de la contracultura de los años sesenta


〈The Wicker Man〉 condensa el aire de convulsión que sacudió las sociedades occidentales desde mediados de los años 1960 hasta principios de los 1970. Frente a la brutalidad inagotable de la Guerra de Vietnam, en Estados Unidos y el Reino Unido surgió una ola contracultural: el movimiento hippie y acciones radicales generaron una tensión social perceptible. Los líderes de la contracultura sostenían que, si la política tradicional no podía ofrecer una solución justa, la única vía era apartarse del mundo para buscar la armonía en el propio estilo de vida, en una dimensión microcósmica. De ese modo se fortaleció una doctrina liberal que mostraba mayor tolerancia frente al comportamiento sexual y al uso de drogas, y que buscaba nuevas formas religiosas que priorizaran el relativismo sobre las normas morales tradicionales. Las procesiones y las representaciones sexuales que la película muestra reflejan la cohesión comunal del movimiento hippie y sus rituales de inmersión mediante la música y la danza. 〈The Wicker Man〉 enlaza secuencias musicales de inspiración celta que se suceden como números en un musical; la película recoge así la impronta espiritual de la cultura hippie. No obstante, Robin Hardy advierte de que los valores utópicos del hippismo, cuando se combinan con la locura colectiva, pueden degenerar en un totalitarismo cruel. 〈The Wicker Man〉 no defiende ni los valores cristianos ni los paganos: rechaza la dicotomía entre bien y mal o entre pureza e impureza, y se limita a contemplar las religiones —con sus contradicciones— como construcciones sociales surgidas de las necesidades humanas.



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