
Podría pensarse que ya no quedaba mucho por contar sobre juguetes, pero Pixar lo logra de nuevo. 〈Toy Story 5〉, estrenada el 17 de junio, es la nueva entrega de la emblemática saga de Pixar Animation Studios, 〈Toy Story〉. Tras la cuarta entrega de 2019, la saga regresa siete años después, rodeada de expectación y dudas; por suerte, no empaña el prestigio de la serie. Esta es la crítica tras el pase de prensa y distribución celebrado el 11 de junio.

La saga 〈Toy Story〉 ya había abordado las despedidas en sus entregas tres y cuatro. En esta quinta entrega, la historia pone en el centro la ansiedad ante una despedida posible, alimentada por cambios que en esta época llegan cada vez antes. 〈Toy Story 5〉 narra el viaje de Jessie para encontrar un compañero con el que Bonnie pueda jugar, después de que Bonnie empiece a alejarse de los juguetes tras hacerse con el dispositivo inteligente LilyPad.
Si las anteriores películas de 〈Toy Story〉 apelaban a la nostalgia en torno al juguete mismo, en esta quinta parte se refleja con más claridad la situación actual. Los niños se acostumbran a mirar pantallas en lugar de juguetes y pueden, incluso sin verse, crear «amigos». Pero esa realidad no resulta cómoda para todos. Bonnie, siempre rica en imaginación, prefiere los juguetes al LilyPad, aunque acaba enganchándose al dispositivo para no quedarse atrás respecto a sus amigos.

En ese punto, 〈Toy Story 5〉 articula dos líneas temáticas. Una trata del juguete en una época en la que el juego pierde protagonismo; la otra, del niño que vive en esa época. Así como 〈Del revés 2〉 combinó la «maduración de Riley» con la aparición de nuevas emociones, 〈Toy Story 5〉 entrelaza el viaje de Jessie con las dificultades de Bonnie en sus relaciones, reflejando también el crecimiento infantil. En ese proceso, Bonnie se dibuja como alguien que va a un ritmo distinto al del resto; la película puede leerse también como un consuelo para quienes se salen de la norma, algo parecido a lo que lograron anteriores trabajos de Pixar como 〈Luca〉 (2021) o 〈Elio〉 (2025). Por ello, aunque los adultos apenas tienen presencia, las historias de Jessie y Bonnie permiten que el público adulto también conecte con la película.
Desplazar el foco narrativo hacia Jessie fue una decisión efectiva. La película arranca con el pasado de Jessie, que en la segunda entrega se había mostrado brevemente, y desarrolla esa historia de forma extensa. Como juguete de estética antigua, Jessie ha visto crecer a varios dueños a lo largo del tiempo. Al concretar ese trasfondo, la película hace creíble la sensibilidad de Jessie ante el cambio repentino en Bonnie. Además, enlaza orgánicamente pasado y presente de Jessie para mostrar cuán poderosos son los recuerdos de la infancia y, más allá del juguete, induce al espectador a valorar todas las relaciones vividas.

Sobre todo, la película recupera una visión del juego que la saga había dejado algo de lado al enfocarse en los personajes. Como sugiere la frase de Jessie, «No es un videojuego, es jugar», vivimos en una época en la que el videojuego ha acabado sustituyendo al juego. Hacer amigos y forjar amistades mediante un juego en línea ya no resulta extraño. Pero jugar también es desplegar la imaginación, descubrir lo que a uno le gusta. 〈Toy Story〉 vuelve a poner en valor esa alegría y ese carácter saludable del juego.

Naturalmente, hay aspectos mejorables. La forma en que la película retrata el juego puede dar la impresión de que los niños que no disfrutan de él son menos «sanos». Además, el peso relativo de los juguetes electrónicos —esa generación intermedia atrapada entre pantallas y juguetes físicos— es alto, por lo que el protagonismo de los juguetes clásicos resulta menos brillante que en entregas anteriores. En cuanto a la trama y la línea emocional, hay muchas escenas memorables; sin embargo, otras secuencias se limitan a recuperar elementos anteriores de la saga, con lo que faltan momentos visualmente sorprendentes. También ocurre que el despliegue del escuadrón de Buzz —que aparece lo bastante para abrir una parte de la película con su reunión—, aunque genera humor y cumple una función narrativa, se siente algo desligado del tema central y contribuye a cierta dispersión.
〈Toy Story 5〉 responde a la espera de siete años. Dicho esto, visto en el contexto de la trayectoria de la saga, deja también deseos encontrados. Reavivar arcos narrativos bien cerrados o plantear en términos algo toscos la dicotomía entre dispositivo inteligente y juguete puede agradar o no según el público. No obstante, al menos, la carga emocional que define a 〈Toy Story〉 y la química divertida entre los personajes siguen resultando satisfactorias. Llega a los cines el 17 de junio.
* Tras los créditos finales principales hay una escena extra. Cerca del final de los créditos aparece además un gag breve. Conviene quedarse por la primera escena extra, en continuidad con la película; la segunda no es imprescindible.



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