〈El chico de la última fila〉 imagina el reverso del ‘makjang’ en un metadrama sobre la escritura de las series de Netflix

〈El chico de la última fila〉
〈El chico de la última fila〉

※ Advertencia: contiene spoilers sobre 〈El chico de la última fila〉.

Antes, los espectadores solían esperar episodio a episodio durante semanas para imaginar y anticipar lo que vendría. Hoy muchas series originales de Netflix cierran cada capítulo con un cliffhanger —un giro final que genera tensión y empuja a pulsar "siguiente episodio"—; ese recurso fomenta el visionado continuado (binge-watching).

Estrenada el día 26, 〈El chico de la última fila〉 resulta especialmente interesante porque adopta y examina, a la vez, las fórmulas narrativas de Netflix. La estructura de cada capítulo reproduce técnicas narrativas asociadas a la plataforma, y los propios personajes de la ficción utilizan de forma consciente esos mismos recursos.

〈El chico de la última fila〉
〈El chico de la última fila〉

La serie de Netflix 〈El chico de la última fila〉 es un thriller que narra cómo Heo Mun-o (interpretado por Choi Min-sik), escritor frustrado y profesor del Departamento de Literatura Coreana, descubre el talento del alumno que siempre se sienta en la última fila, Lee Kang (interpretado por Choi Hyun-wook), y acaba obsesionándose con sus textos. Mun-o, frustrado como autor, imparte clases en el Departamento de Literatura Coreana y se limita a criticar con dureza los ejercicios decepcionantes de sus estudiantes hasta que queda fascinado por los escritos de Lee Kang; propone darle clases particulares y, a medida que avanzan las lecciones, su obsesión por los relatos del joven se intensifica.

Lee Kang (Choi Hyun-wook) entrega a Heo Mun-o (Choi Min-sik) trabajos que terminan en cliffhanger y añade además el rótulo "Continuará" para implicar aún más a Mun-o; son procedimientos que reproducen tácticas con las que Netflix ha logrado que la audiencia siga viendo episodios consecutivos.

Y en el desenlace, cuando se revela que buena parte de las historias proceden de la imaginación de Heo Mun-o, lo que él imagina está lleno de ingredientes sensacionalistas, casi en la línea del 'makjang' —relatos llevados al extremo—. El protagonista está casado pero no puede olvidar a su primer amor; la esposa mantiene un affaire con un hombre de la edad de su hijo; y la persona de buena reputación que provoca los celos del protagonista mantiene una relación con la empleada doméstica. Son fórmulas que Netflix ha empleado con frecuencia: previsibles, pero tan adictivas que resulta difícil apartarse. Por eso la serie puede leerse como un metadrama sobre las series de Netflix.

〈El chico de la última fila〉
〈El chico de la última fila〉

La casa de Se-yun (interpretado por Lee Jin-woo) que Mun-o imagina al leer los textos de Lee Kang aparece embellecida en tonos excesivamente cálidos y luminosos frente a la realidad; es la proyección idealizada de la envidia de Mun-o hacia el exitoso escritor Kim Soo-hoon (interpretado por Heo Jun-ho) y de su carencia afectiva respecto a su primer amor, que además es la esposa de Soo-hoon, Ahn Eun-joo (interpretada por Kim Yun-jin). Asimismo, la figura de la empleada doméstica Min-hee (interpretada por Han Ji-eun), tal y como la representa Mun-o, se muestra mezquina y sexualizada; otra prueba de los límites pobres, superficiales y anticuados de la imaginación de este intelectual de mediana edad.

Por eso 〈El chico de la última fila〉 resulta más estimulante cuando se interpreta como una comedia negra metadramática. Aparece incluso el neologismo "jamyae" (neologismo que significa "historia entretenida") y, en una sociedad que reclama constantemente "jamyae", se busca relatos más estimulantes y entretenidos que la propia verdad. Incluso los intelectuales que discuten el valor de la literatura no quedan al margen: un personaje cargado de complejos y resentimientos convierte su propia carencia en el impulso para crear historias grotescas de corte makjang, como si devolviera por espejo el deseo del público por relatos provocadores y viscerales.

〈El chico de la última fila〉
〈El chico de la última fila〉

Al final, 〈El chico de la última fila〉 usa lo repugnante y lo sobrecogedor para mostrar, de forma paradójica, una historia humana que no es extraordinaria. El retrato de ese intelectual, derrumbado y manipulado por su alumno a causa de la inferioridad que lleva dentro, es quizá la imagen más universal y más sórdida de la condición humana. Como Hitchcock mostró en 〈La ventana indiscreta〉, la práctica del voyeurismo que observa al voyeurismo se repite en pantalla: aunque el espectador se sienta incómodo, sigue mirando y no puede detenerse. Igual que Heo Mun-o, incapaz de dejar de mirar y que acabó él mismo escribiendo el final de la ficción. Todos llevamos un poco de Heo Mun-o dentro.

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