Me apasiona la subcultura. No sólo el cine: siempre presto atención a webtoons, videojuegos, cómics y anime que ofrecen ideas, argumentos o personajes originales. Abrí la puerta al mundo friki gracias al manga en papel; hoy en día me he convertido en un aficionado adulto que lee manga en e-book y webtoons en el smartphone. Pero leer en solitario resta parte del disfrute. Para compartir esas obras que ganan con la compañía, en [Los cómics de Seong Chan-eol] escribo, desde la mirada de un aficionado todoterreno, sobre títulos que merece la pena comentar en voz alta.
Creo que la grandeza del cómic reside en la imaginación sin límites. Eso significa que abarca tanto epopeyas sobre el destino del mundo como relatos modestos que parecen pertenecer a nuestra vida cotidiana. En ese sentido, también encajan a la perfección las obras que parten de una historia cotidiana y le añaden un elemento fantástico: así se dibuja un mundo nuevo. Permiten disfrutar a la vez de lo cotidiano y de la fantasía. Hoy presento dos obras que cuentan la vida de estudiantes de instituto desde la perspectiva de seres que no pertenecen al mundo real. En ambas aparecen adolescentes de otra especie, pero cada una desarrolla la historia con un estilo opuesto, así que elijan según su gusto.


Primero, la obra de Shindo Masaoki, 「Ruri Dragon」. Este manga arranca el día en que a Aoki Ruri, una estudiante de instituto, le salen unos cuernos. Ante la perplejidad de Ruri, su madre suelta la bomba: «en realidad, tu padre no es humano». Resulta que su padre es un dragón y, poco a poco, empiezan a manifestarse las características dracónicas que hasta entonces habían estado latentes.


Aunque Ruri se ha convertido en la primera mestiza del mundo en la que se manifiestan rasgos de dragón, por fortuna este mundo no la envía al laboratorio ni la persigue como si fuese una presa. A pesar de ser la primera mestiza del mundo en la que se manifiestan rasgos de dragón, Ruri puede seguir asistiendo al instituto como antes. Lo único que cambia es que le salen cuernos y, en ocasiones, escupe fuego; la atención de sus compañeros se centra en ella y su vida escolar se vuelve algo distinta. Así, pese a una premisa tan llamativa como la de una chica de instituto mitad dragón y mitad humana, 「Ruri Dragon」 se desarrolla como un relato cotidiano sereno y como la historia de crecimiento de una adolescente.


Lo atractivo de 「Ruri Dragon」 es su cierto tono despreocupado. Si 「Ruri Dragon」 gira en torno a un ser excepcional, único en el mundo, la protagonista Ruri aparece desde el principio con cuernos y, sin embargo, ante la reacción de su madre —«no te vas a morir por eso»— va al instituto como si nada. Los compañeros, en lugar de evitarla por miedo, reaccionan con curiosidad: «¿puedo tocarte el cuerno?» Ruri, que no es muy sociable, se siente incómoda, pero tampoco huye a toda costa. Al contrario: se integra en ese entorno y empieza a probar cosas que antes no se atrevía a hacer. Frente al secreto de su origen, que podría poner en cuestión su propia identidad, tanto Ruri como quienes la rodean se ven afectados, aunque con moderación. Ese equilibrio entre fantasía y relato cotidiano es, quizás, la fuerza de 「Ruri Dragon」. Gracias a ello, los lectores reciben y disfrutan la historia con sencillez: es la vida de una estudiante de instituto un poco peculiar, contada sin aspavientos.
La siguiente obra es de Morishita Miyu: 「Ogami Tsumiki y su extraña vida cotidiana」. En cierto sentido es la opuesta a 「Ruri Dragon」. Si aquella trata la historia de un ser excepcional y singular, el mundo de 「Ogami Tsumiki y su extraña vida cotidiana」 es una sociedad en la que los hwanin (cruce entre seres fantásticos y humanos) conviven con las personas. El protagonista humano, Shinso Yutaka, ingresa en el Instituto Keiki, el centro con mayor presencia de jóvenes hwanin, donde entabla amistad con la hwanin licántropa Ogami Tsumiki.
A poco que uno conozca el género, salta a la vista que 「Ogami Tsumiki y su extraña vida cotidiana」 es, salvo por el elemento de los hwanin, una comedia romántica bastante clásica. Cuenta cómo un chico amable pero algo tímido y una chica segura y vivaz se acercan y aprenden de las virtudes del otro. Sin embargo, al incorporar la condición de hwanin, la obra trasciende la simple comedia romántica: evoluciona hacia la historia de unos adolescentes que aprenden cómo reconocerse mutuamente y convivir en armonía siendo distintos.

Además, Morishita Miyu convierte las características fantásticas en atractivos propios de cada personaje. Tsumiki, como hwanin licántropa, tiene pies grandes y uñas largas que destrozan sus calcetines; Mokuri, hwanin arácnido, es una influencer famosa por crear obras con telas de araña; Hebijono, hwanin medusa, expresa emociones a través de las serpientes de su cabeza. Estas particularidades no se quedan en el plano estético: se integran en la personalidad y el diseño de cada personaje y se desarrollan en episodios propios. Además, al convertir esos rasgos en episodios propios, la obra los transmite con más claridad e inmediatez que otros mangas cotidianos.



Aunque pertenecen a géneros diferentes, ambas obras ofrecen respuestas sencillas sobre cómo aceptar a quienes nos resultan distintos y cómo aprender a valorar esa diferencia en uno mismo y en los demás. En la transición del verano al otoño, ¿por qué no acompañar la estación con las historias frescas y cálidas de estos estudiantes?



댓글 (0)
댓글 작성
댓글을 작성하려면 로그인이 필요합니다.
로그인하기