
El nuevo filme de Lee Chang-dong, presentado ocho años después, 《Possible Love》, llegó al 31.º Festival Internacional de Cine de Busan (BIFF). Invitada en la sección Icon, la película, que se convirtió en la primera producción coreana en recibir el Gran Premio del Jurado en la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, se presentó por primera vez ante el público coreano en un festival nacional. Lee Chang-dong y los actores Jeon Do-yeon, Seol Kyung-gu, Jo In-sung y Jo Yeo-jeong mantuvieron el 7 de octubre una charla abierta sincera y entretenida con el público, y en el encuentro con audiencia (GV), que fue el cierre oficial de su agenda en Busan, abordaron en profundidad la mirada de la película, su estructura y el final. Estas son algunas de las frases que dejó su paso por ambos encuentros.

Lee Chang-dong regresa tras ocho años: “¿Realmente tengo derecho a contar su historia?”
El punto de partida de 《Possible Love》 fueron una gran reestructuración empresarial, una huelga colectiva y su represión ocurridas hace algo más de diez años en una gran compañía. Al conocer esos hechos, Lee Chang-dong pensó que no se trataba sólo del problema de los trabajadores despedidos, sino de un hecho que podía cambiar nuestras vidas por completo, y quiso convertirlo en película. Explicó que, tras investigación y redacción del guion hasta llegar a la preproducción, finalmente el proyecto se detuvo. "¿Realmente tengo derecho a contar su historia?", confesó Lee Chang-dong. "No es un documental, sino un drama; ¿qué significaría presentarlo así? ¿Qué tan cerca estoy de estas personas? En esas preguntas no tenía la certeza necesaria", añadió.

La propuesta de la coguionista Oh Jung-mi: “Podría contar también una historia franca sobre mí mismo”
La historia empezó a avanzar gracias a una propuesta de la coguionista Oh Jung-mi: explorar la narración desde la perspectiva de una directora de documentales. Lee Chang-dong explicó: "Pensé que el sufrimiento de los despedidos podría no ser sólo un dolor ajeno, sino también mi propia historia. Me pregunté con qué mirada, qué actitud y qué ética podía yo mirarles. Me pareció que también podía contar una historia honesta sobre mí mismo".
Con la aparición de Yeji, la directora de documentales que sostiene la cámara (interpretada por Jo Yeo-jeong), la película se convirtió en una reflexión sobre la 'mirada'. Lee Chang-dong señaló: "Que alguien empuñe una cámara significa que alguien ve a otro; el acto de ver ya posee poder. Sostener la cámara crea, en sí mismo, una forma de poder".
Jo Yeo-jeong, que interpreta a Yeji, relató: "En el rodaje intenté existir plenamente como la directora documental Yeji: llevaba la cámara y procuraba grabar algo en cada hueco. Además, el equipo de cámara y los productores del equipo documental del filme estaban formados por directores de fotografía y productores reales; eso me ayudó mucho a sumergirme de forma natural en el papel".

《El Decálogo》 en diez episodios y la mirada trascendental de Cheol-i: “como la mirada de un dios”
Entre las múltiples miradas entrelazadas en la película, la más cargada de significado es la del hijo 'Cheol-i' (Jeong Seop). Lee Chang-dong explicó que la mirada de Cheol-i "no debía sentirse como la de un niño común, sino con un matiz algo trascendental".
Según el director, Cheol-i está concebido como un niño con rasgos compatibles con el síndrome de Asperger. "Tiene características que le hacen parecer más encerrado en su propio mundo que los niños ordinarios", señaló, y aclaró: "Aunque la mirada es la de un niño, la planteé desde el inicio para que resultase un tanto trascendental; quizá pueda sentirse, incluso, como la mirada del espectador".
Lee Chang-dong contó que el proyecto nació, en parte, como iniciativa para adaptar al cine la serie del fallecido Krzysztof Kieślowski, 《El Decálogo》. En aquella serie aparece, en cada episodio, una figura trascendental que observa los acontecimientos, una especie de 'mirada divina'. Lee Chang-dong recordó una anécdota: "Kieślowski ya había fallecido, pero ese guionista estuvo vivo hasta el año pasado; en una videollamada conmigo me dijo: 'En lo demás, decídalo usted, pero quiero pedirle una cosa: ¿podría reflejar, de alguna manera, esa mirada trascendental de alguien?'".


El sentido de la dirección: “No actuar”
Jeon Do-yeon recordó su experiencia en 《Secret Sunshine》 y dijo que fue a este rodaje con la expectativa de que podría ser un "placer doloroso", pero que al final el trabajo en el set fue enormemente placentero. Rememoró el estilo de dirigir tan personal de Lee Chang-dong: "El director decía a los actores: 'No actuar'. Al estar delante de la cámara, uno se pregunta: '¿qué significa no actuar?'", contó, y añadió: "Al final, la intención era que las líneas sonaran como si fueran propias: 'habla y siente', eso fue lo que quería decir". Subrayó además: "En 《Secret Sunshine》 no llegué a comprender del todo su método de trabajo, pero ahora, cuando voy al set, lo esencial es cuánto me abro y cuánto vacío mi mente".
Seol Kyung-gu también dijo: "Cada uno intentó permanecer vivo en la pantalla con sus propias emociones", y confesó: "Lo que más me gusta oír es que se ve que estás vivo en la imagen". Jo Yeo-jeong añadió: "No era necesario exagerar nada actuando; el guion ya lo contenía todo. En cada momento pensaba: 'sí, esto es real, ahora mismo soy así'; solo con creer eso salía la energía adecuada para la escena, así que procuré permanecer quieta y confiar en ello".


Por qué surge la historia de 'Steve Jobs' en la conversación de Mi-ok (Jeon Do-yeon): “conecta con el tema central de la película”
Jo In-sung señaló como principal atractivo del filme el conjunto coral en el que chocan los cuatro personajes. Explicó: "Lo más interesante es el 'juego de personajes', cuando los cuatro actores se encuentran y se relacionan, algo parecido a la escena en la que comparten una barbacoa: cada uno con objetivos y temperamentos distintos".
El director dijo que la alusión de Mi-ok a Steve Jobs es una línea conectada con el tema general de la película. Lee Chang-dong describió esa escena: "Hay que mostrar a los cuatro personajes por separado, dejar entrever una tensión y una incomodidad sutiles, pero sin que la escena se hunda en lo grave; debía resultar también entretenida". En el asador, ambos hombres se miden de forma soterrada: Hoseok (Seol Kyung-gu), un estereotipo del hombre coreano, y Sang-woo (Jo In-sung), "un nuevo tipo de hombre que parece amable pero resulta más temible". El director explicó: "Es el símbolo de una tecnología que promete resolverlo todo y liberarnos, pero que, al combinarse con un capital temible, puede arrebatar nuestras vidas por completo"; así justificó la inclusión de esa anécdota sobre 'Steve Jobs' en el filme.

“La luna en el banco es ‘imparcial’ para todos”
También se plantearon preguntas sobre el final. Lee Chang-dong aseguró que, desde que escribió el guion, siempre sintió de forma muy natural que ese tenía que ser el desenlace. Explicó: "El banco de mármol del final nunca llega a usarse correctamente; termina convertido en el símbolo de una vida que fracasa, traicionada y llena de desengaños, utilizable solo para secar guindillas y tender ropa". Sobre la escena final en la que la pareja, en medio de ese lugar de fracaso, bebe juntos y mira la luna en el cielo nocturno, dijo: "Esa luna alumbra por igual a todos". Añadió: "Independientemente de lo que signifique ese final, me pareció que era una escena decisiva en la vida que vivimos. Si en esa escena hay esperanza o tristeza dependerá de quién la mire; por eso la consideré un desenlace inevitable".



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