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[Entrevista] Kim Mi-jo: «〈Gyeongju-gihaeng〉, la película comercial surcoreana más provocadora del año» (I)

〈Gyeongju-gihaeng〉
〈Gyeongju-gihaeng〉

Un drama de venganza privada, vivaz y gélido a la vez, firmado por una auténtica hija del cine coreano. En el mejor sentido: ha emergido una directora difícil de encasillar y una historia igualmente imprevisible. Kim Mi-jo aseguró que 〈Little Miss Sunshine〉 (2006) y la obra de Bong Joon-ho 〈Gwaemul〉 (2006) fueron sus mayores referencias para 〈Gyeongju-gihaeng〉. A primera vista cuesta imaginar que dos películas tan opuestas hayan influido de forma decisiva en una sola obra, pero 〈Gyeongju-gihaeng〉 confirma esa mezcla: transita con soltura entre tragedia y comedia y mantiene un ritmo agridulce que no deja de sorprender.

La película, que mezcla la vieja furgoneta amarilla y tambaleante de 〈Little Miss Sunshine〉 con la extraña dinámica familiar de 〈Gwaemul〉, elude cualquier etiquetado sencillo. Estrenada el día 26, la cinta de Kim Mi-jo, 〈Gyeongju-gihaeng〉, rehúye la narrativa tópica del ajuste de cuentas privado con su esperada «resolución liberadora» o la fantasía de un perdón apresurado. Como defiende la directora —«incluso cuando vas a vengarte necesitas comer y usar el baño; esa es la crudeza de la vida»—, la película pivota sin cesar entre la risa y el llanto y ofrece un contraste extremo de emociones que cautiva.

Quizá la propia Kim Mi-jo sea la persona que más se parece a 〈Gyeongju-gihaeng〉. La actriz Gong Hyo-jin llegó a decir que es «la directora con el carácter más marcado que he conocido; ella misma parece un personaje de cine», y no era una exageración. Es, en el mejor sentido, impredecible; alterna con naturalidad la seriedad y el humor. Como el personaje Ok-sil (interpretado por Lee Jung-eun) en 〈Gyeongju-gihaeng〉, Kim es alguien que sólo puede avanzar cuando ha vaciado hasta el último hilo de la historia que guarda. El pasado 19 por la tarde, en un lugar de Jongno-gu, Seúl, Cineplay se reunió con Kim Mi-jo para hablar sobre su trayectoria como directora y la realización de la película.


La directora Kim Mi-jo (foto cedida por Lotte Entertainment)
La directora Kim Mi-jo (foto cedida por Lotte Entertainment)

Tras la proyección de prensa de 〈Gyeongju-gihaeng〉 la respuesta de la prensa ha sido muy positiva. ¿Cómo se siente a la espera del estreno?

Me alegra que la reacción haya sido buena, pero al final hay que conquistar también al público, así que hay muchas dudas y también preocupación. Además tenemos que superar el punto de equilibrio —1.200.000 espectadores—. Hay trabajo por hacer, así que cada día lo vivo con esa mezcla de preocupación y una agradable tensión.

Después de la proyección, ¿qué habló con los actores que hicieron la película junto a usted?

Los intérpretes, afortunadamente, la han recibido con mucho cariño. Les alegró especialmente que cada uno de los personajes tuviera su espacio; ninguno quedó descuidado y creo que eso les gustó mucho. La frase que más agradecí fue la de Gong Hyo-jin. Me dijo: «Se nota que la directora cuidó cada plano hasta el final; eso se nota y me gustó mucho». Me comentó además que le conmovió especialmente la escena en la pensión en la que la sombra que se ve se transforma en la imagen de la familia del pasado; escuchar eso me dio mucha fuerza.

〈Gyeongju-gihaeng〉
〈Gyeongju-gihaeng〉

La película es especialmente entretenida porque las cuatro mujeres mantienen fuertes personalidades propias. ¿En qué puso énfasis a la hora de construir cada personaje?

Al haber tantos personajes corría el riesgo de que alguno acabara funcionando como mera herramienta narrativa, así que puse mucho cuidado en su construcción. Quise además dar a cada uno una 'key-scene' —una escena clave—. Tuve la suerte de contar con un reparto de gran nivel, casi un reparto de nivel 'Vengadores', y me molestaría que alguien dijera que no supe aprovecharles. Quise que el conjunto resaltara inevitablemente, así que cuidé cada una de esas escenas clave con detalle.

¿Cuáles eran esas 'key-scenes' concretamente para cada personaje?

Para Jang-ju (Gong Hyo-jin) la escena clave era la del tramo final en la que le confiesa su verdad a su madre Ok-sil (Lee Jung-eun). Para Yeong-ju (Park So-dam) era la escena en la terminal de autocares donde por fin entiende de verdad el sentir de su madre. La tercera, Dong-ju (Lee Yeon), tiene en el clímax una escena en la que le pregunta a su madre: «¿Todavía me odias tanto?». Para Ok-sil, las escenas importantes son las que tiene con Baek Sang-hyeon (Byeon Yo-han) en la parte final y la secuencia del final en la que deja marchar a Gyeongju. En cuanto a Baek Sang-hyeon, la primera escena en la que aparece y su confrontación final con Ok-sil son las que marcan su arco emocional.

〈Gyeongju-gihaeng〉
〈Gyeongju-gihaeng〉

Según Gong Hyo-jin, en el primer borrador Jang-ju no tenía tanto peso y la historia giraba más en torno a Ok-sil. ¿Qué cambios introdujo en el proceso de desarrollo?

La verdad es que no esperaba contar con intérpretes tan buenos. (risas) El primer borrador era un drama centrado en Ok-sil; las hijas se limitaban a observarla. Al desarrollar la historia me fui preguntando cómo se sentiría cada una de las hijas y, poco a poco, los personajes fueron cobrando vida. De Jang-ju me comentaron que, curiosamente, las hermanas mayores comprenden muy bien al personaje sin que haga falta mucha explicación, pero quienes no son primeras hijas o no tienen hermanas no empatizan tan fácil. El equipo técnico, incluido el director de fotografía y el responsable de arte, aportó ideas magníficas; intentamos equilibrar mucho esos elementos.

En 〈Gyeongju-gihaeng〉 aparecen muchos personajes; su reto debió ser conseguir que el público no odiara a ninguno y que, al contrario, empatizara con todos. En especial, Yeong-ju (Park So-dam) podía resultar fría o antipática. ¿Qué recursos empleó para que el público se identificara con ella?

Usé pequeñas 'trampas' a propósito. Por ejemplo, cuando Dong-ju recibe una bofetada en la área de descanso y Yeong-ju se interpone con su propio cuerpo para protegerla; o en la pensión, cuando el sobrino pregunta «¿Tía, por qué dejas la puerta abierta?» y ella responde «para que la tía pequeña pueda entrar cuando venga». Quise mostrar poco a poco que, pese a lo que a veces dicen, su corazón no es así. También trabajamos mucho en la postproducción de sonido y doblajes de sala para afinar los personajes; incluso el diálogo sobre el dinero en la escena de colgar farolillos fue cambiado en posproducción para matizar mejor a los personajes.

〈Gyeongju-gihaeng〉
〈Gyeongju-gihaeng〉

Aunque aborda una pérdida espantosa, la película mantiene un tono de comedia negra sorprendentemente ligero. ¿Cuál fue la fuerza motriz para mantener el equilibrio entre la tragedia y la risa sin trivializar el dolor?

Mi padre tiene mucho sentido del humor. El mayor legado que recibí de él es esa habilidad para no ver lo trágico sólo como tragedia, sino para encontrar un ápice de humor. En mi familia, aunque la conversación sea seria siempre se intenta rascar algo positivo. Además, al fin y al cabo 〈Gyeongju-gihaeng〉 es una historia escrita por Kim Mi-jo, así que es natural que mi forma de mirar el mundo esté inscrita en ella.

La película es un híbrido de géneros: aun en la búsqueda de venganza aparecen momentos cómicos inesperados. ¿Planeó desde el principio abordarlo como comedia negra?

No partí con la voluntad consciente de hacer una comedia negra. Me ronda la curiosidad por esos intersticios de la vida. Por ejemplo, veía muchos vídeos de personas que pernoctan en sus coches —las llamadas acampadas en el vehículo— y me preguntaba: «Se ve muy bonito, pero, perdón, ¿dónde hacen sus necesidades?». En los vídeos siempre se omite el proceso de dormir; el montaje salta de «ahora me voy a dormir» a la mañana siguiente, y a mí me interesaba qué sucede en ese hueco: ¿oíste un animal por la noche que te asustó, llamó un desconocido a la puerta? Ese interés por lo que queda entre medias se volcó en 〈Gyeongju-gihaeng〉. Sabemos que van a ajustar cuentas, pero ¿no tendrán hambre en el camino? ¿No necesitarán ir al baño? Con tantos personajes era lógico que surgieran conflictos, y para mí resultó natural que una capa de comedia negra se posara sobre la historia.

La directora Kim Mi-jo (foto cedida por Lotte Entertainment)
La directora Kim Mi-jo (foto cedida por Lotte Entertainment)

En su película anterior, 〈Galmaegi〉, la madre y la hija también viajan en un coche pequeño en la parte final. 〈Gyeongju-gihaeng〉 adopta también la forma de road movie. ¿Tiene una especial afinidad por ese formato?

Hay dos obras que influyeron en 〈Gyeongju-gihaeng〉. Una es 〈Little Miss Sunshine〉 y la otra es 〈Gwaemul〉 de Bong Joon-ho. De 〈Little Miss Sunshine〉 me fascinó cómo la familia, encerrada en esa furgoneta, acaba enfrentándose a lo que detesta del otro. En 〈Gyeongju-gihaeng〉 sentí que necesitaba eso: por voluntad propia o forzada, la familia viaja en una pequeña furgoneta, choca, se confronta y se comunica; quería mostrar ese proceso, y por eso el formato de road movie surgió de forma natural.

¿Por qué escogió precisamente Gyeongju como escenario? ¿Es su ciudad natal?

Nací en Jeonju, en la provincia de Jeolla del Norte. Elegí Gyeongju porque, cuando empecé a pensar en la película en 2014, hice un viaje familiar a Gyeongju. De adulta me pareció un lugar donde conviven vivos y muertos de una manera muy tangible. Además, llueve mucho allí; a la vez que tiene un aspecto luminoso, también muestra una cara oscura y húmeda. Cuando mi familia fue al complejo tumular Daereungwon empezó a llover de pronto y todos compramos en la tienda un impermeable azul de 2.000 won y caminamos bajo la lluvia. Yo iba al final del grupo y pensé: «Esto parece la escena de alguien que baja después de matar a alguien» (risas). Saqué una foto y esa imagen se transformó en una escena de la película. Gyeongju es un destino turístico tranquilo y, por eso mismo, colocar una venganza allí me resultó irónico; la abundancia de tumbas le da además un aire de lugar para el duelo. Por eso la pensión donde se hospedan está encima de un cementerio y muchas conversaciones tienen lugar frente a tumbas. Me pareció coherente que la familia viajara a un lugar tan cercano a la muerte. Que la hija menor se llame 'Gyeongju' también subraya que el viaje de esta familia no era casual sino necesario.

〈Gyeongju-gihaeng〉
〈Gyeongju-gihaeng〉

Resulta llamativo el recurso de que Ok-sil y sus hijas aparezcan con camisetas de grupo iguales. ¿Qué buscaba con ese detalle?

Las familias aparecen vestidas con camisetas de grupo, casi como una unidad militar. Quise que Ok-sil pareciera la líder de un grupo muy cohesionado; a simple vista se veían como si emprendieran la venganza unidos. Pero a medida que avanza la historia esa unidad empieza a deshacerse: cada personaje saca a relucir sus heridas internas y el colectivo se va disolviendo en individuos. No quería que ese 'desmoronamiento' tuviera una connotación negativa: tanto si es una familia como un grupo de trabajo, a primera vista todos parecen pensar lo mismo, pero si lo observas hay universos y pensamientos distintos. En la película, tras la huida de Baek Sang-hyeon, los demás se ponen abrigos, mientras que Ok-sil mantiene la camiseta grupal hasta el final. Quise expresar con el vestuario que Ok-sil permanece inamovible mientras en las hijas empiezan a aparecer grietas.

La directora Kim Mi-jo (foto cedida por Lotte Entertainment)
La directora Kim Mi-jo (foto cedida por Lotte Entertainment)

Dijo que la idea de 〈Gyeongju-gihaeng〉 le vino en 2014, año en que ocurrió también la tragedia del ferry Sewol. La historia de hijos que no regresan y de quienes quedan atrás conecta con la sensibilidad de aquellas catástrofes.

Al fin y al cabo soy yo quien ha creado esta historia, así que muchos hechos se han ido colando en ella. Hay, por supuesto, el caso del ferry Sewol, también el derrumbe del centro comercial Sampoong, la tragedia de Sealand en nuestra infancia, y más recientemente la tragedia de Itaewon y la del metro de Daegu. Cada vez que veo sucesos así me pregunto: «¿Por qué quienes fueron no pudieron volver? ¿Y cómo viven los que se quedaron?». Desde pequeña veía el programa Geugeos-i Algo Sipda porque de verdad quería saber las respuestas. Así que todas esas preguntas han quedado integradas de forma natural en la película.

※ La entrevista a la directora Kim Mi-jo sobre 〈Gyeongju-gihaeng〉 continúa en la segunda parte.

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